El inicio del cambio climático (y 3)


Con la Revolución Industrial, como se mencionó en entrega anterior, inicia la época del exagerado incremento artificial del cambio climático creado o facilitado por el ser humano, sin medir las nefastas consecuencias que traerí­a para el mismo humano la alteración del comportamiento normal de la naturaleza. El auge económico y la exacerbación de la codicia humana que provocó el rapidí­simo desarrollo de la tecnologí­a que proporciona comodidades sin fin, generó un crecimiento, también anormal, de la avidez por crear la multiplicación de fuentes económicas para generar más dinero con la finalidad de mayor consumo.

Roberto Arias

Esta adicción cegó al hombre, quien no aceptó la apocalí­ptica espiral en la que metió a toda su especie y su descendencia, hasta llegar al filo de la catástrofe más grande por la que atravesará la humanidad en toda su historia desde su creación sobre la Tierra. Aún en este momento puede verse que, como perros, las potencias dominantes, tanto las emergentes como las decadentes, pelean los recursos naturales del planeta, particularmente los recursos latinoamericanos, los cuales han estado como reserva de estos mismos paí­ses desde hace muchas décadas.

Venezuela ya enví­a a China cerca de 500 mil barriles diarios de petróleo, a los que deben sumarse 400 mil barriles que producirá una empresa mixta binacional que operará en la Faja del Orinoco. En total, las exportaciones de petróleo venezolano a China superarán el millón de barriles diarios. La misma cantidad que Venezuela exporta a Estados Unidos en la actualidad.

¿Puede el lector imaginarse cuántos cientos de miles o millones de toneladas de humo lanza la humanidad diariamente a la atmósfera desde la plataforma terrestre; humo que lleva micropartí­culas contaminantes y varios gases como el CO2, CH4, CO, etc.? El CO es un gas que no emite olor, sin sabor y no irritante, por lo que su exposición puede pasar completamente desapercibida. Es menos pesado que el aire, por lo que se acumula en las zonas altas (de ahí­ la conveniencia de andar agachado en los incendios). Se origina de la combustión incompleta de los combustibles inorgánicos.

La diaria y masiva agresión a la naturaleza, desgraciadamente, pasa generalmente desapercibida para la mayorí­a de los humanos; pero es la razón por la que se están derritiendo los polos y sus glaciares. No existe ser humano que pueda predecir cuál podrí­a ser la condición de vida en el planeta cuando llegue el momento del derretimiento extremo de los polos, lo cual a diario persiste de manera ya visible. Es también la razón de las sequí­as e inundaciones a nivel global que leemos constantemente en los periódicos.

Estas inundaciones y sequí­as acaban con las cosechas en muchos paí­ses y las pérdidas económicas son cuantiosas. Finalmente se perdió más de lo ganado.

En Guatemala, las catástrofes que hay debido a las consecuencias del calentamiento global son enormes y no hay dinero suficiente para mitigarlas. Y es sólo el principio… Conforme pasen los años el problema irá creciendo a niveles imprevisibles.

Nadie imaginó al inicio de la Revolución Industrial la desgracia que estos inventos y el crecimiento de la tecnologí­a y de la economí­a acarrearí­a para la humanidad y para el planeta Tierra y su naturaleza. Podemos, entonces, ver la tremenda fuerza y significado que tienen las pocas y sencillas palabras en la Biblia, 1ª. de Timoteo 6:10; Porque raí­z de todos los males es el amor al dinero.