El inicio del cambio climático (2)


El cambio climático generado por el humano se inició con la Revolución Industrial, la cual produjo deterioro del ambiente, degradación del paisaje y explotación irracional de la tierra. Como sabemos, Guatemala no estuvo involucrada en la Revolución Industrial en virtud de que nunca se desarrolló el í­mpetu que generó la gran Bretaña entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos para producir hierro. Detrás de Inglaterra se unieron a la transformación tecnológica, socioeconómica y cultural, los otros paí­ses de la Europa continental. Los enormes avances en los sistemas de transporte fueron indispensables coadyuvantes a la Revolución Industrial que inició con el cambio en la economí­a al expandir los mercados.

Roberto Arias

La invención de la máquina de vapor permitió el desarrollo del ferrocarril, de los barcos movidos a vapor, etc. Las mercaderí­as, personas, enfermedades y un sinfí­n de productos más se dispersaron como reguero de pólvora por todo el mundo. La economí­a industrial tomó rápidamente posesión del mundo mediante polí­ticas expansionistas, lo que generó también un ensanchamiento de los mercados globales.

A pesar de la ola tecnológica que invadió al mundo desde la mitad del siglo XVIII, un pensador contemporáneo propuso una teorí­a que predice o propone el retroceso de la humanidad a sus orí­genes: La teorí­a Olduvai. La teorí­a de Olduvai establece que la civilización industrial actual tendrí­a una duración máxima de cien años, contados a partir de 1930. De 2030 en adelante, la humanidad irí­a poco a poco regresando a niveles de civilización comparables a otros anteriormente vividos, culminando dentro de unos mil años (3.000 d. C.) en una cultura basada en la caza, tal y como existí­a en la Tierra hace tres millones de años, por ello el nombre de esta teorí­a. La garganta de Olduvai constituye uno de los lugares más importantes en el este de ífrica en relación a yacimientos paleontológicos y arqueológicos prehistóricos. Los barrancos de este cañón también son conocidos extraoficialmente con el sobrenombre de «cuna de la humanidad».

Esta teorí­a fue planteada por Richard C. Duncan basándose en su experiencia en el manejo de fuentes de energí­a y por su afición por la arqueologí­a.

Originalmente, la teorí­a fue propuesta en 1989 con el nombre de «teorí­a de pulso-transitorio», posteriormente, en 1996 se adoptó su actual denominación inspirándose en el famoso sitio arqueológico, pero la teorí­a no depende en forma alguna de datos recopilados en ese sitio. En 2007, Duncan define cinco postulados fundamentándose en la observación de datos sobre la producción de energí­a mundial per cápita, la capacidad de carga terrestre, la reutilización del carbón como fuente primaria, el pico de la producción de petróleo, los movimientos migratorios y las etapas de utilización de energí­a en Estados Unidos (Duncan, 2007).

Duncan ha preparado su teorí­a desde puntos de apoyo técnicos y no simbólicos, económicos o polí­ticos. Más se enfoca en la energí­a fósil, su utilización por la humanidad y su consecuente degradación, especialmente el petróleo. Si enfocamos la vista en el corto plazo, veremos que de una forma u otra, la civilización, como la conocemos ahora, terminará antes de que pasen tres generaciones más y la debacle, poco a poco vendrá.

Mitiguemos con ahorro de agua y de energí­a la violencia climática que se avecina.