El huevo de Atlas


El mes pasado se develó en la Universidad Francisco Marroquí­n el relieve «Atlas libertas», monumento que conmemora los 50 años de publicación de «Atlas shrugged» de Ayn Rand. El tí­tulo del libro ha sido traducido al español como «La liberación de Atlas», pero yo considero que «Atlas se encoge de hombros» refleja más fielmente el contenido de la novela. La autora de libro fue una buena escritora, y considero que la metáfora que utilizó debe conservarse.

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Según las interpretaciones psicológicas, se asigna el nombre de Complejo de Atlas a quienes se creen imprescindibles, y creen que sin ellos el cielo se caerí­a sobre la Tierra. Pero la imagen de Rand es distinta. En primer lugar, debo confesar que hace un mes yo no sabí­a nada del libro ni del relieve. A través de columnas de opinión, conocí­ las alabanzas que se hací­a, especialmente a la novela. El denominador común de los reseñistas es que todos habí­an egresado de la Universidad Marroquí­n. Yo supongo que en las carreras que ahí­ imparten, «Atlas shrugged» debe de ser lectura obligada.

Básicamente, esta novela relata la caí­da del gobierno centralista, caracterizado por su afán de intervenir en el mercado. Los grandes empresarios entraron en huelga, y el sistema económico colapsó; a la caí­da de todo, los negociantes regresaron triunfantes, y un nuevo orden, más feliz y más ordenado, reinó en Estados Unidos.

Tomando en cuenta esto, pienso que los neoliberales realmente tienen poco que celebrar en las bodas de oro de «Atlas shrugged», sobre todo si toman en cuenta los últimos acontecimientos económicos.

Recientemente, la Reserva Federal de Estados Unidos debió intervenir en la economí­a, ya que la crisis hipotecaria (propiciada por el libre mercado) habí­a llegado a niveles casi catastróficos.

A mí­ no me gusta que el Estado sea subsidiario, pero sí­ creo que se debe intervenir cuando sea necesario en la economí­a para regularla. Para ello, se necesita un Estado fuerte, o por lo menos que no sea más débil que las transnacionales.

Lo que sucede es que cuando impera el libre mercado, realmente el Estado se encoge de hombros (shrugs), y «deja hacer, deja pasar». Un ejemplo fiel es el gobierno de Berger, que ante las crisis se encoge de hombros, y no asume su poder.

Si los maestros protestan, Berger «shrugs»; si los hospitales se resquebrajan, el ministro de Salud «shrugs»; si se incrementa la canasta básica, el Ministro de Economí­a «shrugs», o si aumentan los precios del crudo, la Ministra de Energí­a «shrugs».

En este punto, tal vez alguien me pueda decir qué ha hecho el Ministerio de Economí­a ante la crisis energética. Dicen que ahorremos, pero no dicen cómo. Lo que deben darse cuenta, incluso los neoliberales, es que esta crisis no puede ser resuelta por las empresas, y que el encogimiento de hombros de hace algún tiempo de Atlas no funcionó.

Como ven, el tí­tulo traducido de la novela de Rand, ciertamente, no debe ser «La liberación de Atlas», sino que tuvo razón en titularla «Atlas se encoge de hombros». Ahora bien, si usted lo quiere traducirlo al buen chapí­n, deberí­a decir: «Atlas se pela un huevo». http://diarioparanoico.blogspot.com/