El horror del fuego, no juegue…


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Hace algunas semanas vi una presentación sobre los diferentes tipos de quemaduras.

La incidencia de quemaduras es alarmante. Leemos sobre casos extremos publicados en los medios de comunicación. Entre ellos, niños quemados al estallar una rueda de cohetes.

Raymond J. Wennier


Los resultados son muy severos. Si el, o los niños afectados no pierden los ojos, con suerte es muy probable que su cara sea testigo por el resto de sus vidas, de su lamentable accidente.

¿Cuál será el futuro de los niños quemados?

Cuando hay descuido o no se toman las precauciones necesarias, los accidentes van a ocurrir. Sabemos que para las fiestas, feriados, puestos de venta de cohetes explotan y las personas que están comprando o simplemente pasando por allí en ese momento, son afectadas con quemaduras en diferentes partes del cuerpo.

Probablemente la mayor parte de la población no está enterada que los diferentes tipos más frecuentes sufridos por niños entre los cero a los catorce años de edad es cuando la madre está preparando alimentos en la cocina y tiene líquidos, ya sea agua, aceite o preparación para hacer una bebida. Esos líquidos hirviendo o muy calientes son la causa del 70% de quemaduras en los niños. La segunda causa más frecuente son quemaduras producidas por una caída sobre fuego. Es increíble pero cierto que en muchos casos son las nalgas las que sufren porque el niño cae sentado sobre el fuego. El lugar donde duerme el bebé muchas veces se ilumina  con candelas, demasiado cerca de la ropa que lo envuelve. Si no hay cuidado o se olvidan de las velas, a menudo éstas caen sobre el bebé dormido. En tercer lugar está el tipo de accidentes como el que sufrió un alcalde recientemente, quemaduras y muerte, resultado de tocar alambres de alta tensión en postes, calles o tocarlos en techos de casas y edificios, representa el 60% de las casos.  El cuarto lugar corresponde a la tenencia de cohetes  expuestos al calor, aun en los bolsillos del pantalón y el roce por el movimiento de las piernas que la persona haga. La última de las causas más frecuentes de quemaduras, no las únicas, es tocar objetos calientes (sartenes) encima de la plancha de cocinar. Todos hemos puesto dedos o la palma de la mano completa encima de la estufa o de la plancha. De inmediato retiramos la mano pero aun así sufrimos una quemadura.

Cuando estaba creciendo, durante las vacaciones de verano  pasábamos demasiado tiempo al sol en la piscina pública. Recuerdo a  mi mamá curándome  los hombros y espalda que eran una sola ampolla que ardía tremendamente; ese tipo de quemadura lleva días en curarse; pueden imaginarse entonces cuánto tiempo y costo lleva curar una quemadura de tercer grado o peor todavía, cuando la intervención del cirujano ha sido indispensable para amputar uno o varios miembros y así salvar la vida del niño.

La Fundación para niños quemados de Guatemala, es precisamente el ente que ha creado unidades de atención de niños quemados en los hospitales Roosevelt, San Juan de Dios, Nacional de Amatitlán y la Clínica de quemaduras infantiles. Es impresionante el trabajo que médicos y personal paramédico  hacen para atender a niños que pierden un brazo por tocar un alambre o que han perdido una pierna severamente quemada por no tener atención médica de inmediato, cosa que sucede en áreas rurales a personas que necesitan ser trasladadas a un hospital local y luego a uno especializado.

Sé los esfuerzos que los directivos de la Fundación hacen para sostener su programa. Felicitaciones a los miembros de la Fundación por su labor desinteresadas en pro de la prevención y atención a niños quemados de Guatemala. ¡Sigan adelante!