La vida de Ghandi ya en la India desde 1915 hasta su muerte en 1948 se caracterizó por esa lucha pacífica a favor de los desposeídos buscando para eso una participación mayor en las estructuras políticas, una forma de cogobierno con la Gran Bretaña hasta llegar a la independencia total, aun cuando esto último en un principio no estaba dentro de su agenda. No permitió que corrientes en boga a nivel mundial como la Revolución Rusa y su expansión al inicio de los veinte y el fascismo dos décadas más tarde cambiaran el rumbo de su visión del mundo. Siempre fue claro en expresar su rechazo a la búsqueda de poder a cualquier costo sin importar los medios y esto lo llevó a mantenerse distante de la Unión Soviética y de la Alemania de Hitler.
Dos períodos estuvieron marcados a lo largo de su vida, uno entre 1915 y 1938 al inicio de la II Guerra Mundial y el otro de 1945 hasta la Independencia de la India en 1947 muy cercana a su muerte.
Recorrió aquel inmenso país desde las orillas del mar hasta los grandes ríos Ganges y Bramaputhra atravesando las selvas tropicales que alcanzan las orillas de los Himalayas. Recorrió miles de kilómetros en polvorientos caminos y en vagones de tercera clase en ferrocarriles atestados de gente y animales. Desde el principio trató con personas de toda condición social y como consecuencia de una de sus luchas llegó a ser incluido dentro de la Casta de los Intocables. Sus discípulos provenían muchos de los sectores populares pero también de la aristocracia como Jawaharlal Nehru, su heredero político y el más conocido de sus colaboradores.
Hechos significativos fueron notables en todos esos años: su estancia de veintidós meses en la cárcel cuando hizo el llamado a la desobediencia civil siendo arrestado y luego llevado a juicio por órdenes del Virrey de la India Lord Reading. Una turba enfurecida durante los días de ese llamado a la desobediencia civil asesinó a veintidós policías y sintiéndose moralmente responsable aunque él no estuvo involucrado en nada, pidió ser castigado. Condenado a seis años de prisión, pasados veintidós meses fue liberado.
Ayunó durante veintiún días al salir en defensa de los derechos civiles de la casta de los intocables. El ayuno se convirtió en un arma que Ghandi iba a esgrimir durante toda su vida para expiar sus errores y para esperar -como él decía- una guía divina en la conducción de su pueblo. La Marcha de la Sal lo hizo ser reconocido como un auténtico guía cuando seguido de miles de campesinos caminó mas de cuatrocientos kilómetros en cuatro días hasta las orillas del mar desafiando la prohibición del Gobierno Británico que monopolizaba la sal y prohibía obtenerla por otro medio. En el mar de Dandi se introdujo en el Océano y esperó que el agua desapareciera por evaporación hasta obtener sal y eso mismo hicieron sus seguidores con lo cual pacíficamente enfrentaron una ley injusta del Imperio. La última acción trascendente de su tumultuosa vida fue el peregrinaje que mantuvo hacia las regiones de Bengala y el Punjab antes de que estas provincias fueran divididas para formar la República de Pakistán a lo que siempre Ghandi se opuso considerando que la separación hindú-musulmán debería terminar sin derramamiento de sangre y que la religión tendría que unir y no separar a los hombres, Gandhi señalaba la causa de las diferencias en la incomprensión de los dirigentes.
Repetidas veces visitó con humildad al dirigente Mohamed Gina, Presidente de la Liga Musulmana y anteriormente su amigo, ahora obsesionado con ser el dirigente de un Estado paquistaní. Por la unidad hindú-musulmán el Mahatma caminó de aldea en aldea en medio de disturbios, motines y asesinatos de uno y otro bando, al lado de los campesinos ayunando y trabajando, era un hombre de setenta y siete años que se detuvo en cuarenta y siete aldeas durante cuatro meses.
Gandhi sabía que si persistían los disturbios la India no sería independiente y esa era la situación cuando Lord Louis Mountbatten, el nieto de la Reina Victoria, muy gallardo en su uniforme blanco de la Royal Navy llegó a la India en Marzo de 1947 como el nuevo Virrey. Mountbatten sabía mucho de Gandhi desde cuando éste había visitado la Gran Bretaña y fue reconocido por todos los personajes significados de la época con la excepción de Winston Churchill, quien se negó a reunirse con él, los dirigentes británicos lo buscaron para conocer sus puntos de vista no sólo sobre la India sino sobre otros aspectos del equilibrio de la política mundial.