El hecho religioso en Guatemala


El dí­a de ayer se dio por inaugurado, en la Universidad Rafael Landí­var, el Instituto de Estudios Religiosos, una entidad dirigida por el intelectual y filósofo Juan Alfredo Blanco Gálvez y que tiene entre sus cometidos investigar el hecho religioso y establecer el diálogo entre las distintas experiencias religiosas que se desarrollan en el paí­s. 

Eduardo Blandón

Para el efecto, se convocó a un conversatorio que tuvo como protagonistas a Jesús Garcí­a Ruiz, del Centro de Estudios Interdisciplinarios de los hechos religiosos, y Carlos Rafael Cabarrús, vicerrector de Investigación y Proyección de la Universidad Rafael Landí­var.  Huelga decir que el encuentro, que tuvo como moderador a Sergio Mendizábal Garcí­a, estuvo colmado de ideas interesantes nada indiferentes para el auditorio. 

Entre las ideas más importantes está el hecho de que Guatemala aun cuando en el concierto de las naciones es una minorí­a, en el tema de las religiones es un paí­s globalizado.  Esto es, pareciera que no hay religión del mundo ni denominación protestante que no se encuentre en el paí­s: Católicos, Protestantes, Ortodoxos, Islamismo, Judaí­smo, Luteranismo, Pentecostalismo, Neopentecostalismo y un etcétera que nos coloca, según Garcí­a Ruiz, en el primer paí­s del mundo en materia de conversos.

El fenómeno de quienes vuelven los ojos a Dios y lo aceptan como su salvador personal, al decir del intelectual, no es raro en el paí­s.  Y la experiencia está ligada a elementos sociales, económicos y polí­ticos.  Convertirse a Dios ha hecho aparecer mirí­adas de comunidades religiosas (protestantes, por ejemplo) cuya presencia no es desdeñable desde el punto de vista polí­tico.  De hecho, las estadí­sticas indican que el 60 por ciento de protestantes se encuentra en el área rural.

Lo que demuestra el impacto de la presencia protestante en el paí­s.  Garcí­a Ruiz indicó que por lo menos el 30 por ciento de colegios privados están en manos «evangélicas»:  «Sólo Harold Caballeros, se dijo, cuenta con 18 colegios».  Esto revela la trascendencia del hecho religioso en el paí­s, su influencia y el impacto provocado en la vida cotidiana de muchas familias.

Entre los elementos en estudio están también la vinculación entre lo religioso y lo polí­tico,  sobre todo el narcotráfico.  En este tema, se ha evidenciado entre algunos guí­as espirituales la aceptación de bienes que provienen del narcotráfico con la convicción de que «el dinero, venga de donde venga, procede de Dios».  Así­ no ha sido raro que pastores acepten carros, buses y colaboración para escuelas y hospitales.  En el tema parece haberse perdido toda experiencia de culpa y ningún escrúpulo.

En fin, el diálogo fue de provecho para la reflexión de la realidad nacional. Carlos Cabarrús hizo un llamado para no confundir «religión» con «espiritualidad».  Las religiones generalmente, dijo, están plagadas de errores y de alguna forma buscan el poder.  «Hay que optar por la espiritualidad, fundamentalmente la laica, que es la que puede dar cabida al diálogo y la vivencia del mensaje de Jesús, que tiene el poder de unirnos a todos», concluyó.