El hambre se puede agravar


El maí­z es un alimento básico vital para la alimentación de la mayorí­a de personas en el paí­s. Todas las regiones y los climas que componen el territorio son aptos para producir el grano.

Cuando los expertos hablan del tema semillas mejoradas, se entiende que se trata del incremento de la calidad en los alimentos básicos, para millones de personas en el paí­s. Sin embargo, esa posibilidad de producción está limitada para aproximadamente 500 mil agricultores de escasos recursos que se encuentran en situación de pobreza en el paí­s.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

Según í“scar Rolando Salazar, director de Seguridad Alimentaria, del Instituto de Ciencia y Tecnologí­a Agrí­cola (ICTA), esa cifra se eleva porque ante la carencia de producción de semillas, se está limitando la alimentación a casi cinco millones de personas que se encuentran en extrema pobreza, en las ocho regiones del territorio nacional.

El funcionario refiere que producir y llevar semillas al agricultor necesita apoyo en tres fases anteriores: «La investigación para producir semillas genéticas, la producción de semillas básicas, y la llegada al agricultor con semillas certificadas.

«Pero como ocurre en todas partes del mundo, no se pueden producir semillas instantáneas, se necesitan las dos primeras fases, la genética y la básica», agregó Salazar.

Contrariamente, el paí­s y los agricultores atraviesan dificultades, ya que no se está apoyando al ICTA, que en estos momentos, luego de diez años, funciona únicamente con Q13 millones, cantidad que representa la mitad del presupuesto con que contaba a finales del año 2000, que fueron Q21 millones para la investigación y producción, anota.

Uno de los grandes problemas del ICTA, para producir suficientes semillas, es esa reducción presupuestaria que ha venido sufriendo y que se agravó a partir de la administración del presidente Berger, es el recuento en el parlamento.

«Dadas las circunstancias que se dieron en el Ministerio de Agricultura, se «adelgazó» el instituto, es decir, fue necesario que mucha de la gente se retirara, gente que desarrollaba actividades de investigación, profesionales y técnicos, incluso con doctorados, que ahora se encuentran trabajando en la iniciativa privada», refirió el especialista í“scar Rolando Salazar.

Menos granos básicos

La gran necesidad en el paí­s son: semillas certificadas de maí­z, frijol, arroz, sorgo y papa. El reflejo de esa deficiencia, para alimentar a la población, es que se necesitan producir 40 millones de quintales de maí­z al año, pero actualmente solo se están produciendo 22 millones de quintales, explicó el técnico.

En el caso del frijol, se necesitan 4 millones de quintales y solo se está produciendo un millón y medio de quintales, así­ se nota el déficit de 18 millones de quintales de maí­z y dos millones 500 mil quintales de frijol, explicó.

Otros problemas

El ICTA no está libre de problemas con las invasiones, según el subdirector once centros de investigación agrí­cola están invadidos por comunidades que atraviesan el problema de la falta de tierra y recursos para sembrar y conseguir lo mí­nimo para subsistir.

El mayor contratiempo para el ICTA son los recursos económicos que le asigna el ministerio a través de la polí­tica de discreción interna, que reviste al titular de la cartera, en cada administración que pasa, según análisis que hacen los diputados.

Ante parlamentarios en el Congreso de la República, los afectados clamaron por que la situación del agricultor cambie, que puedan ir teniendo adecuada transferencia de tecnologí­a y que puedan contar con lo necesario para satisfacer sus necesidades primarias, y así­ puedan desalojar voluntariamente las terrenos del ICTA.