¿El Gobierno perdió el sentido común?


Después de lo ocurrido los últimos dí­as, la gran mayorí­a de guatemaltecos conscientes nos quedamos con la frente arrugada ante las reiteradas evidencias de la incapacidad gubernamental por contar con un equipo eficaz y así­ cumplir sus promesas electorales, empezando por acabar con la impunidad en el paí­s. ¿Será que perdieron el sentido común y que a pesar de tantas y reiteradas equivocaciones, como desacertadas medidas, vayan a seguir gastando en una propaganda sin sustento real o verí­dico alguno, negando hasta lo más evidente, tergiversando hasta lo más simple y sencillo de entender? Todo ello no es otra cosa que haber perdido el sentido común, hasta con llegar a promulgar leyes casuí­sticas sin lograr su objetivo, como la de imponer chalecos a los motoristas.

Francisco Cáceres Barrios

El sentido común nos dicta que no se puede gastar más de lo que no se tiene sin meterse a camisa de once varas, ¿por qué entonces el Gobierno montó una pantomima con don Joviel hasta ilegalmente paralizar el paí­s, para finalmente aparentar haber dado su brazo a torcer, sin ponerse a pensar que tal decisión representa que el resto de empleados públicos puedan comportarse de igual manera?, ¿de dónde van a sacar tantos recursos si el Gobierno sabe que los contribuyentes tienen los bolsillos vací­os y aún así­ siguen derrochando el dinero a manos llenas? El sentido común nos dicta que no se le pueden pedir peras al olmo, pero es más que evidente que no ha podido conformar un equipo capaz de sacar avante la función pública, llevando más de dos años de cerrar los ojos ante el avance implacable del narcotráfico, ¿acaso creerán que la comunidad internacional y nosotros mismos no sabemos que las fuerzas de seguridad han sido causa fundamental de tal crecimiento?

Salvo aquellos ciudadanos que por tradición y sinnúmero de razones son sujetos pasivos de los que gobiernan, a nadie más escapa que el programa MI FA PRO y otros más, fueron, han sido y seguirán siendo sus «instrumentos politiqueros» con fines esencialmente electoreros, ¿entonces a qué viene alegar ahora ese temor para justificar no haber permitido fiscalizarlos? El sentido común nos dicta que no basta ser honrado sino que hay que demostrarlo. Entonces no es nomás hablar de transparencia, de combatir a corruptos, ladrones, secuestradores, extorsionistas y demás pí­caros que siguen haciendo de las suyas, sin haber podido dar buenos resultados después de tanto tiempo. Así­ las cosas, tampoco sirve de nada ponerse a platicar con los patojos o los policí­as, lo que a la postre no convence a nadie, cuando mejor debieran preguntarle a sus electores ¿cuántos guardan la «esperanza» de mejorar, como la fe, confianza y credibilidad en su gobierno? Si la respuesta fuera que cuentan todaví­a con la mitad de electores que le dieron la victoria, entonces estarí­a confirmando mi teorí­a porque ¡el gobierno de Colom perdió totalmente el sentido común!