El gobierno keniano rechaza convocar elecciones de nuevo a pesar de reclamos


Unos manifestantes kenianos, simpatizantes de la oposición, piden la repetición de las elecciones, ante las denuncias de fraude.

El gobierno keniano rechazó hoy organizar de nuevo elecciones generales a pesar de los reclamos de la oposición, que convocó una manifestación en Nairobi que no pudo celebrarse ante el gran despliegue policial.


«El gobierno no cederá ante el chantaje. La gente debe parar de usar la violencia como forma de chantaje» para obtener nuevas elecciones, declaró el portavoz del ejecutivo, Alfred Mutua, a la prensa.

Según este responsable, una decisión semejante exigirí­a además una intervención de los jueces.

El resultado de las elecciones del 27 de diciembre, que supuso oficialmente la reelección del presidente Mwai Kibaki, llevó a Kenia a caer en una de sus peores crisis desde la independencia, con oleadas de violencia y ajusticiamientos sanguinarios en todo el paí­s que provocaron más de 350 muertos.

El lí­der de la oposición, Radila Odinga, cree que los comicios fueron un fraude, y cuenta con la movilización de sus partidarios para hacer cambiar de opinión al gobierno.

«El camino que se debe seguir implicará (…) preparativos para nuevas elecciones presidenciales según unas reglas de juego que serán transparentes y democráticas», declaró Anyang Nyongo, secretario general del Movimiento Democrático Naranja (ODM) del derrotado candidato opositor.

Los comicios se deberí­an celebrar dentro de tres meses, sugirió este dirigente en rueda de prensa.

«Si la justicia ordena unas nuevas elecciones, así­ se hará», concedió el portavoz gubernamental, aunque fuentes gubernamentales bajo anonimato insistieron que se puedan organizar de nuevo los comicios.

La violencia post-electoral, que también tomó tintes étnicos, se concentró en los barrios de chabolas de Nairobi y las grandes ciudades del oeste del paí­s, bastión electoral de Odinga.

Para hoy, por segundo dí­a consecutivo, los partidarios de la oposición preveí­an manifestarse en Nairobi, pero las fuerzas paramilitares y antidisturbios les cortaron el paso.

Un despliegue similar les obligó ayer a renunciar al desfile.

«Advertimos una vez más de que no autorizaremos a nadie manifestarse en la ciudad. Tales reuniones fueron prohibidas», declaró el portavoz de la policí­a, Eric Kiraithe.

La situación en el oeste del paí­s, donde los disturbios llegaron a provocar la muerte de 35 personas quemadas vivas en una iglesia, era también de precaria calma hoy, según fuentes policiales.

«Está tranquilo y tengo suficientes fuerzas para garantizar que continuará así­», declaró un comandante provincial de la policí­a, Grace Kaindi.

En Eldoret, donde murieron las 35 personas refugiadas en una iglesia, la policí­a volvió a desplegarse masivamente, sin que se reportaran incidentes, según la misma fuente.

Tras el aparente fracaso de un intento de mediación de la Unión Africana (UA) y la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), la subsecretaria de Estado norteamericana para Asuntos Africanos, Jendayi Frazer, llegará Nairobi con la misión de fomentar el diálogo entre Kibaki y Odinga.

«Hay un elevado porcentaje de esperanza, porque tanto el ODM como el gobierno han indicado que están abiertos a negociaciones», indicó por su aparte el mediador y Premio Nobel de la Paz, el sudafricano Desmond Tutu.

Aparte de las ví­ctimas mortales, la violencia polí­tico-étnica causó unos 100 mil desplazados, según la Cruz Roja keniata.

En cambio las autoridades keniatas, conscientes de la importancia del turismo, insistieron en que la seguridad de los turistas estaba garantizada.

«El camino que se debe seguir implicará (…) preparativos para nuevas elecciones presidenciales según unas reglas de juego que serán transparentes y democráticas.»

Anyang Nyongo

secretario general del Movimiento Democrático Naranja