El pletórico Gabinete de derecha de Benjamin Netanyahu no ha conseguido, en sus cien días en el poder en Israel, convencer a la mayoría de la opinión pública, aunque un 49% se declara satisfecho.
Los israelíes le ponen una nota de 5,6 sobre 10 al gobierno por su gestión, y el 48% se declara «satisfecho» con su primer ministro, según un reciente sondeo del diario local Haaretz.
«Al contrario de sus predecesores, que desde los primeros días tuvieron que enfrentarse a ataques terroristas y a incidentes en la frontera que han dado el tono de su mandato, ha tenido suerte», señaló hoy un editorialista del diario liberal, quien aprobó por la mínima la labor de Netanyahu.
Tras las elecciones anticipadas en las que su partido, el Likud, sólo obtuvo 28 de los 120 escaños de la Knesset, Netanyahu formó el 31 de marzo una coalición con las formaciones de derecha y el partido laborista, en un momento político dominado por la reciente ofensiva israelí contra el Hamas en la franja de Gaza (diciembre-enero).
Gracias a un retroceso de la violencia, Netanyahu consolidó su control sobre el escenario interior y neutralizó a Tzipi Livni, líder del Kadima centrista (29 diputados) que dirige la oposición y espera la caída rápida de este improbable gabinete de 30 ministros.
«Este gobierno multiplica los zigzagueos: aspira únicamente a sobrevivir y no tiene ningún proyecto político ni económico», declaró Livni hoy en la radio militar.
Pero según Ron Ben Yishai, experto en asuntos militares del periódico en internet Y-Net, Netanyahu ha sumado puntos en materia de seguridad, sobre todo en el caso del asunto nuclear iraní, considerado como una amenaza «existencial» para el Estado hebreo, según el primer ministro.
«Tras su encuentro con el presidente Barack Obama (el 18 de mayo en la Casa Blanca), Estados Unidos fijó noviembre del año que viene como fecha a partir de la cual podría reconsiderar su política de diálogo con Irán» sobre su programa nuclear, subraya Ron Ben Yishai.
Añade que Netanyahu obtuvo, con la ayuda del ministro laborista de Defensa, Ehud Bakad, que Estados Unidos desbloquee créditos adicionales para el proyecto israelí Hetz de misiles antimisiles, así como «un claro acercamiento» con Egipto.
En política extranjera, Netanyahu debe extremar la precaución, en parte por haber escogido al controvertido Avigdor Liberman, jefe del partido ultranacionalista Israel Beitenu, para la cartera de Relaciones Exteriores.
El primer ministro también se enfrenta a otra situación complicada importante: sus aliados de la derecha radical y el ala dura del Likud son incondicionales del «Eretz Israel» (el gran Israel de las fronteras bíblicas) pero su gran aliado estadounidense exige la congelación de la colonización en los territorios palestinos ocupados.
Netanyahu tuvo que ceder a la presión estadounidense, al aceptar, en su discurso del 14 de junio, la «solución de dos Estados».
En política interior, Netanyahu puede felicitarse por haber logrado un acuerdo con la poderosa central sindical Histadrut, de tendencia laborista, un «pacto social» para enfrentarse a la crisis económica mundial.