En términos generales debemos decir que el proyecto político de los dos bandos en pugna: liberales y conservadores se diferenciaba en esencia en muy poco, ya que, en ambos casos, fueron los intereses económicos basados en un sistema de producción monocultivista de comercio exterior -lo cual hacía que en su intento de integrarse al sistema comercial internacional olvidaran el mercado interno y establecieran sistemas políticos determinados por las directrices del imperio de turno: luego de los españoles los mexicanos por un año y medio, después los británicos y posteriormente, hasta nuestros días, el imperialismo yanqui- en el cual no tuvieran que pagar tributos pero sí pudieran apropiarse de los que pagara el pueblo, además de contar con mano de obra esclavizada y tener control de la tierra productiva.
Los conservadores entregaron Belice en el tiempo de Carrera (Tratado Clayton Bulwer) y los liberales entregaron el Soconusco (Decretos 42 y 27) a los mexicanos sin chistar y sin demostrar ningún escrúpulo (eso sí, el entreguista Barrios figura en el parnaso de los dominadores como el «gran reformador») y luego, ya desde finales del siglo XIX, permitieron el establecimiento del enclave bananero que para el siguiente siglo mostró su poder de movilizar al imperio yanqui para que defendiera sus intereses: adquisición de la Empresa Eléctrica y privilegios para la UFCO entre otras cosas. Al final, esos mismos intereses, junto a lo más rancio de la oligarquía entreguista derribaron la primavera democrática y se pusieron de tapete a los intereses imperialistas en la consumación del proyecto heredado de la colonia: LA PATRIA DEL CRIOLLO.
A continuación hizo uso de la tribuna Alfonso Bauer Paiz para referirse a la situación independentista durante el proceso democrático, popular y revolucionario de 1944-1954, pero por ser más extensa su alocución, se publicará en La Hora el próximo lunes.
El periodista Carlos Enrique Wer, breve, pero contundentemente, hizo el análisis no de una situación de independencia del Estado de Guatemala, a partir de 1954 al día 11 de los corrientes: Guatemala ha estado sometida, no ha sido independiente, sino muy dependiente de la hegemonía imperialista del Gobierno de Washington, de las empresas transnacionales de los EUA y del Canadá, especialmente en la explotación de los recursos naturales no renovables (hidrocarburos, minerales y metales), así como en la actividad comercial, por la imposición del DR- CAPTA, financiera y militar y también bajo el intervencionismo de órganos e instituciones internacionales, como el Banco Mundial, la Organización Internacional de Migración (OLIM), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros.