Grandes empresarios y dirigentes de todo el mundo se reúnen a partir de hoy en la localidad alpina suiza de Davos para una nueva edición del Foro Económico Mundial, en un contexto de crisis mundial que le ha robado el aire de complacencia a la cita.
La avalancha de malos datos económicos de los últimos meses ha convertido la 39º edición del Foro de Davos en una de las cumbres más sombrías de cuantas se hayan celebrado en la estación alpina.
Angela Merkel y los primeros ministros de Gran Bretaña y Japón, Gordon Brown y Taro Aso, cuyos países han gastado cientos de miles de millones de dólares para combatir la crisis, también estarán entre los 40 jefes de Estado y de Gobierno que participarán en una reunión que contará con 2 mil 500 invitados.
Los presidentes de México, Felipe Calderón, de Colombia, ílvaro Uribe, y el canciller brasileño, Celso Amorím, serán los máximos representantes latinoamericanos en Davos.
Los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Hugo Chávez (Venezuela) y Fernando Lugo (Paraguay) participarán por su parte en el Foro Social Mundial, la cumbre alternativa a Davos que se celebra en Brasil en las mismas fechas.
Buena parte de la atención de Davos se centrará en el plan de estímulo económico impulsado por la nueva administración estadounidense, dirigida por el presidente Barack Obama, cifrado en 825.000 millones de dólares y se debatirán los planes impulsados por otros países previamente.
El ministro de Hacienda sudafricano, Trevor Manuel, advirtió del riesgo de endeudamiento de las naciones ricas por la aplicación de estos planes, que pueden «arrastrar al precipicio» a toda la economía mundial.
Los asistentes a Davos podrán comprobar, además, que la batalla contra la peor recesión desde la Gran Depresión de la década de los 30 se está volviendo cada vez más difícil.
«La rapidez y la intensidad de la recesión ha golpeado de lleno en las mentes de los presidentes (de multinacionales), generando una crisis global de confianza», comentó el presidente de PwC, Samuel DiPiazza.
El gran tema de la cumbre será el «rediseño del mundo de la postcrisis», según el fundador del evento, Klaus Schwab, quien añadió que la crisis puso de manifiesto la necesidad de una reforma de las instituciones y de los sistemas financieros.
Las enormes pérdidas bancarias y la oleada de despidos en Wall Street y en la City londinense se traducirá en la ausencia de los principales banqueros mundiales que en anteriores ediciones de Davos acaparaban la atención en las fastuosas fiestas y recepciones celebradas durante el encuentro.
John Thain, ex presidente del Merrill Lynch, banco que tuvo que ser adquirido por Bank of America, renunció a Davos la semana pasada, como también lo hicieron los responsables del Goldman Sachs.
La crisis económica eclipsará los debates de otros temas como las guerras, el cambio climático, los esfuerzos por extender la democracia, la pobreza crónica en el Tercer Mundo y la discriminación sexual.
Bill Gates, ex presidente de Microsoft, acudirá a Davos para pedir nuevos esfuerzos en contra de la pobreza y lo hará en un momento en el que su fundación caritativa anunció haber perdido el 20% de sus fondos por la crisis, quedándose en octubre en 35.00 millones de dólares.
«EE.UU. no debería presionar demasiado a China»
Expertos economistas y banqueros estiman que Estados Unidos y otras potencias mundiales no deberían presionar demasiado a China, que podría erigirse como un actor clave para sacar al planeta de la crisis económica.