Tras parecer intocable y potencial ganador de seis títulos esta temporada, el FC Barcelona, dejó ayer su condición de líder de la Liga y se la entregó a su eterno rival, Real Madrid, que desde hace casi año y medio no ocupaba el codiciado puesto.
El empatar 1-1 el domingo en su campo ante el Betis, que lucha para no descender desde inicios de la temporada, el Barí§a de Frank Rijkaard volvió a tropezar, tres días después de haber sido goleado (4-0) y eliminado de la Copa del Rey por el modesto Getafe.
El Barí§a ya no depende de sí mismo para revalidar el título y si los eternos rivales no pierden ninguno de los cuatro partidos que le quedan, se proclamarán campeones a pesar de tener los mismos puntos, pero beneficiándose del «goal average» particular de los dos equipos, que favorece al Real Madrid (que ganó 2-0 en su campo y empató 3-3 en el Camp Nou).
En caso de no ganar la Liga, el Barí§a se deberá conformar esta temporada con haber obtenido la Supercopa de España, un título menor, cuando en el arranque de la temporada aspiraba a ese título, al de Supercopa de Europa, al del Mundial de clubes, a la Liga de Campeones, la Liga y Copa del Rey…
Mientras en Barcelona todos son lamentos y promesas por parte de los jugadores de que se van a empeñar en lo que queda por jugar, tienen que aferrarse a la idea de que también habrá algún pinchazo de un Real Madrid que se ha crecido en los últimos partidos, si bien su juego no ha mejorado en cuanto a calidad.