El odio y el miedo conjugados con el rechazo a los extranjeros dan como resultado la xenofobia, una herramienta común en la política, que manejada estratégicamente puede movilizar a las masas y orientar a la opinión pública con objetivos cuestionables.


lahora@lahora.com.gt
Justamente fue utilizada en Estados Unidos para intentar boicotear la reformar migratoria tras los atentados de Boston –por los que se responsabiliza a dos jóvenes chechenos– con los que se busca estigmatizar a todos los inmigrantes como una amenaza para la seguridad, incluyendo a los que solo buscan trabajar y ganar dinero para sacar adelante a sus familias.
Aracely Pineda no puede ubicar a Chechenia en un mapa y desconoce de sus conflictos separatistas, tampoco entiende el proceso de desrusificación de las exrepúblicas socialistas soviéticas o los problemas étnicos-religiosos en el Cáucaso.
La mexicana, que limpia casas todos los días y acude a la iglesia los domingos en Nashville, Tennessee, solo sabe que Estados Unidos es el destino que eligió para trabajar, ganar dinero y garantizar el sustento de sus dos hijos, de 13 y 17 años, que viven con su abuela en Hermosillo, Sonora.
Pero la semana pasada hubo intentos para que a Pineda, desconocedora de la política global, y a todos los inmigrantes –incluyendo a los hispanos que dejan sus países para buscar mejores empleos– se les estigmatizara como una amenaza para la sociedad estadounidense, luego de que se responsabilizara a dos extranjeros originarios de Chechenia por los atentados de Boston, ocurridos el pasado 15 de abril.
Y es que poco después del atentado algunos políticos no tardaron en vincular la palabra “hispanos” con los islamistas radicales, como lo evidenciaron varios medios de comunicación, incluida la versión estadounidense del diario The Huffington Post en su sitio web.
El representante Louie Gohmert afirmó que “Al-Qaeda” tiene campos de entrenamiento en la frontera de México con Estados Unidos, en colusión con los cárteles del narcotráfico y declaró: “sabemos que la gente recibe entrenamiento para comportarse como hispanos cuando en realidad son radicales islamistas. Sabemos que estas cosas pasan y es una locura no protegernos”.
Al mismo tiempo, el senador demócrata Chuck Schumer, uno de “los ocho” redactores del proyecto de ley presentado la semana pasada, se vio envuelto en un muy público choque con el senador republicano Charles Grassley, un tenaz oponente de la propuesta de reforma.
Schumer se quejó de que los críticos al proyecto de ley usaran las explosiones de Boston como “una excusa” para no darle el debido trámite.
“¡Nunca dije eso!” le interrumpió Grassley visiblemente molesto, obligando al presidente del comité –el demócrata Patrick Leahy– a golpear el escritorio varias veces con su martillo para restablecer el orden en la sala.
“No entiendo y no tiene sentido que nos digan que somos una amenaza; en la comunidad somos muy importantes y trabajadores, y no le damos problemas a la Policía”, señala Aracely, con sorpresa.
“Seguramente que mucha gente viene a hacer daño, pero la mayoría de los hispanos solo estamos acá velando por nuestras familias. Nuestras manos están trabajando acá, pero nuestro corazón y nuestra mente están en nuestros países”, señala.
Los latinoamericanos tienen poco en común con otros grupos inmigrantes en Estados Unidos, pues la mayoría emprende el arriesgado viaje hacia el norte para conseguir un empleo que le permita garantizar el bienestar de su familia, con la esperanza de volver a su tierra.
Es por eso que los intentos para etiquetarlos a todos los foráneos bajo el calificativo de “amenaza”, con matices xenófobos, salieron a luz pública y generaron el rechazo de varios grupos.
SUEÑOS DE TRABAJADORES
La semana pasada, después de la captura de Dzhokhar Tsarnaev y la ejecución de su hermano Tamerlan –los presuntos resultados de los atentados–, varios legisladores terminaron con lo que parecía una armoniosa discusión sobre la reforma migratoria, para la que ya había un consenso entre los partidos Republicano y Demócrata.
Las notas de prensa internacional documentaban sobre la discusión en el Senado, donde unos legisladores pedían que no se desviara la discusión, mientras otros, los conservadores, seguían argumentando en que se discutiera la reforma migratoria, ya que podría afectar a la seguridad de Estados Unidos.
Durante la discusión, el senador Patrick Leahy, dijo «que nadie sea tan cruel como para permitir que el acto de odio de dos jóvenes descarrile los sueños de millones de personas trabajadoras», según publicó el periódico El País de España.
En la misma línea, organizaciones pro inmigrantes y activistas han argumentado que no se puede mezclar el análisis sobre el atentado de Boston con la discusión de la reforma migratoria, ya que son temas diferentes, pero entienden que esa confusión artificial podría responder a una estrategia de parte del Partido Republicano para crear más restricciones en el proceso para obtener la ciudadanía estadounidense.
Bernardo Villela, de la Asociación Guatemalteca-Americana, explicó que actualmente se está discutiendo en el Comité Judicial del Senado el impacto económico que los inmigrantes producen en dicho país, lo cual es parte del proceso de debate de la reforma migratoria.
Los atentados de Boston se están tornando en un agente distractor para desviar lo discutido en las primeras audiencias sobre la reforma migratoria, ya que es positivo lo que los migrantes generan a la economía estadunidense, indicó Villela.
Por otro lado señala que es importante destacar sobre los presuntos responsables de los ataques que uno era residente y el otro ciudadano, lo que les aleja del perfil de los latinoamericanos.
Villela consideró que este tipo de argumentos provienen de la parte más conservadora del partido Republicano, ya que “están viendo siempre la manera de restringir el acceso que los migrantes podrían tener a obtener la residencia y luego la ciudadanía, porque quieren que en la propuesta actual no se incluya que los migrantes obtengan ciudadanía, sino que sólo permiso de trabajo”.
SIN ARGUMENTOS
La analista política Rosa Tock aseguró que la manipulación de la discusión sobre la reforma migratoria y los atentados de Boston era predecible. “Se anticipaba que por ese camino se podrían venir los argumentos de los que piden una reforma más restrictiva, que son algunos senadores y representantes republicanos”, aseguró.
Tock considera que el atentado en Boston no debe trascender a la política migratoria y que no hará ninguna repercusión, ya que ese tema de seguridad carece de un argumento o justificación para que se retrase la discusión y el debate de la reforma, que ya había sido consensuada por los dos partidos.
“Creo que podría ser una medida para distraer la atención o un distractor de las discusiones más profundas que tienen que ver sobre la ley”, dijo Tock. La analista política señala que los conservadores quieren acentuar la política de protección de las fronteras y lo que sucedió en Boston les abrió espacios para hablar sobre el tema.
Agrega que puede ser un argumento para que la reforma migratoria no sea integral, como se pretende por varios grupos.
El diputado de la bancada Todos y presidente de la Comisión Legislativa del Migrante, Paul Briere, considera que el tema del atentado de bomba en Boston está aislado y que no observa una relación con la reforma migratoria.
Sin embargo, no descarta que se podría considerar entre los grupos conservadores como un argumento para implementar más seguridad en las fronteras o determinar más requisitos para optar a la residencia o la ciudadanía.
Briere indicó que espera que esto no sea un obstáculo y señala que se debería de dejar afuera de las discusiones, para que ya no pueda trascender más. Agregó que ve positivo que las audiencias ya hayan dado inicio y que la única manera que puede ligar lo acontecido en Boston es en el tema de reforzamiento de fronteras.
MÁS SEGURIDAD
Roberto Wagner, analista sobre política internacional, indicó que las posturas conservadoras podrían forzar más el aspecto de seguridad fronteriza y migratoria, el cual es negativo, ya que concibe a la migración como un aspecto criminal. “Por esto que creo que es para reforzar la seguridad”, señaló.
El analista considera que los políticos republicanos están conscientes de que han perdido mucho valor en sus bases por dejar de lado al voto pro migrante, y es por eso que considera que desde ese punto tampoco pueden antagonizar a la reforma y “dejarla coja”.
Wagner considera que lo que busca hacer es darle más refuerzo a la seguridad fronteriza y los chequeos migratorios, lo cual es un tema muy delicado, por el trato que reciben los migrantes en las fronteras, los cuales según el internacionalista, están caracterizados por los abusos de los guardias fronterizos.
Explicó también que existen perfiles para analizar si un inmigrante puede optar a la ciudadanía y no le extrañaría que tomados de los ataques de bomba en Boston se pueda crear otro perfil, debido a que tomarían el ejemplo de que no verificaron bien el caso de los jóvenes que causaron la explosión. “Yo creo que la esencia del plan no va a cambiar, pero la forma puede endurecerse” dijo Wagner y agregó que la reforma no cambia el sentido de ver que el migrante es un enemigo.
El sacerdote Juan Luis Carvajal, de la Pastoral de la Movilidad Humana, coincide con Wagner al indicar que el actual proyecto de reforma está cargada de enfoque de seguridad y es por eso que “teníamos el temor, tanto organizaciones en Estados Unidos, como en Guatemala y algunas iglesias en que esto se fuera apuntalar más”.
El sacerdote explicó que hay dos vertientes; están los que dicen que lo de Boston no va afectar en el proceso, pero hay otros que dicen que sí lo hará. “Pero con o sin los atentados, la propuesta ya está cargada de seguridad”, dijo Carvajal.
“Gracias a Dios que el apellido de los posibles responsables no era hispano, si no eso hubiera encrudecido más todo”, dijo el sacerdote y considera que no deberían conectar estos eventos con todo el proceso de la reforma migratoria.
Carvajal concluye que el tema de seguridad está muy fuerte y las propuestas no van a ir para atrás, sino que solo pueden aumentarlas o dejarlas como están.
LOS INMIGRANTES
* Actualmente existen aproximadamente 11 millones de inmigrantes en Estados Unidos, de los cuales 800 mil son guatemaltecos, esto según el último censo que realizó dicho país en 2010.
* La comunidad inmigrante de latinoamericanos en Estados Unidos genera 1 trillón de dólares anuales en compras, según el Pew Hispanic Center.
* Los Estados Unidos invirtió en 2009 US $2.7 billones en patrullas fronterizas, que se incrementó en un 714 por ciento desde 1992.