El álgido problema de la educación en Guatemala, sigue su rumbo hacia no sé dónde; es un limbo que está allí como queriendo tomar forma permanente como ejemplo de la capacidad administrativa oficial.
No se ha visto una actitud conciliadora, seria y profesional por parte de las esferas ministeriales a efecto de encontrar posibles soluciones al problema de las escuelas normales, el cambio de la carrera magisterial por un bachillerato, la falta de libros escolares, la ausencia física de la refacción y otro sinfín de problemas que penden sobre el Ministerio de Educación.
La mal llamada reforma educativa en realidad no toca los planes ni programas de estudio, que serían la base para reformar la educación, el alegato de los maestros y alumnos es y ha sido que, a pesar de contar con una propuesta elaborada con las aportaciones de los docentes, recogidas en foros realizados y entregada a la comisión de educación, nada de ella se incluyó en el texto final de la reforma.
¿Entonces…? ¿Cómo hacer para no ser partícipe de un diálogo con personas sordas? ¿Cuál es el afán de mostrar prepotencia y querer hacer lo que se les da la gana? El hecho que sean funcionarios no implica que manden u ordenen al estilo de los cuarteles; donde todos bajan la cabeza y obedecen las ordenes sin ni siquiera decir amén.
EL PATRIMONIO DEL ESTADO NO ES DE LOS GOBERNANTES, eso debe quedar muy claro para todos y todas aquellas personas que como funcionarios al servicio del país, pretenden y hacen con el patrimonio nacional sus negocios ilícitos, porque tarde o temprano, aunque ya estén ancianos, el largo brazo de la justicia les alcanzará y pedirá rendición de cuentas.
Por ello, el Ministerio de Educación, no debe disponer “DE QUE VÁ, VÁ” imponiendo criterio como que si los alumnos estudiantes de magisterio fueran sus colonos, mozos y/o arrieros que obedecen con la cabeza gacha lo que les ordena su patrona. El criterio, opinión, sugerencias, ideas o comentarios de la contraparte estudiantil y docente DEBE ser considerada, tomada en cuenta por lo menos para su discusión y aprovechamiento en caso sea positiva.
Estamos próximos al final del ciclo escolar y el susodicho problema no tiene visos de solución práctica, real, efectiva, acomodada a la realidad e idiosincrasia del estudiante guatemalteco; por el contrario, las esferas oficiales siguen posicionadas en forma prepotente y recalcitrante sin permitir un diálogo abierto, sincero y con altura académica y educativa.
A PURO HUEVO quieren IMPONER planes, programas, carreras, metodologías, criterios docentes, prácticas supervisadas que ni siquiera las mismas autoridades entienden ni comprenden; por ello, es muy posible que la población estudiantil con justa razón (no ser escuchados) vuelvan a tomar medidas de hecho, con la consabida CRIMINALIZACIÓN por los actos de protesta, en vez de buscar una y mil formas para entrar al diálogo fructífero.
Ser ministro de Educación, no es fácil, pero tampoco es una función que no se pueda realizar con un buen equipo de trabajo, es decir personal capaz, con experiencia real, que opinen, que hagan, que trabajen y que no sean lacayos, siervos ni sirvientes que obedecen sin chistar las ordenes equívocas de su amos y patrones.
Y… a propósito, de acuerdo a la VOX PÓPULI relacionada con el tema administrativo educativo, el sistema de supervisión sigue igual de corrompido, sólo que con algunas caras nuevas y en otros casos, todavía siguen allí los dinosaurios. ¿Cosque tándem Catalina?
El fin principal del Estado de Guatemala es lograr el bienestar para sus habitantes, entonces, ¿por qué las autoridades del Mineduc no hacen algún esfuerzo para encontrar soluciones?