El escozor por los temas fiscales


Después de una gran parte de su vida viviendo en una sociedad donde el pago de impuestos es no sólo inevitable sino que aplicado con criterio de proporcionalidad para que pague más quien más tiene, el doctor Rafael Espada asumió la Vicepresidencia de la República y no logra asimilar esa tendencia de los guatemaltecos a negarle recursos al Estado. Espada vio en Estados Unidos cómo la gente paga buena plata por sus propiedades y por sus ingresos, lo que se traduce en toda una gama de servicios públicos envidiables que benefician a todos los estratos de la población y pretende, con toda lógica, implementar similares acciones ahora que está en posición de gobierno.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Por supuesto que la lejaní­a de Guatemala también impidió que el doctor Espada conociera a fondo la forma en que los grupos más poderosos del paí­s reaccionan ante el tema de los impuestos y las profundas urticarias que eso causa, aunque estoy seguro que su aprendizaje al respecto ha sido intensivo porque aquí­ no se deja para mañana lo que se puede hacer hoy cuando se trata de oponerse a que se hable, siquiera, de la posibilidad, no digamos necesidad, de aumentar la tasa impositiva.

Ya con la idea de incrementar impuestos al tabaco y los licores levantó las primeras polvaredas, y eso que se trata de una iniciativa a la que es difí­cil oponerse porque se intenta gravar artí­culos nocivos para la salud. Pero ahora, cuando planteó la necesidad de que los propietarios de inmuebles paguemos impuestos basados en valuaciones que tengan más relación con los precios de mercado de las propiedades, sin duda que la retopada será mucho más dura y virulenta.

Por una propiedad en Estados Unidos se paga anualmente buena plata. El doctor Espada debe haber tenido muchos amigos que viviendo en casas o apartamentos de unos 500,000 dólares pagaban entre seis y ocho mil dólares al año en el impuesto a la propiedad, de donde salen los recursos para construir escuelas, parques comunitarios, calles y avenidas, bibliotecas, programas municipales de salud y recursos para la seguridad ciudadana. En Guatemala es probable que quien viva en una casa de 500,000 quetzales, precio de mercado, no pague más que unos trescientos o cuatrocientos quetzales al año por IUSI debido a que el avalúo es realmente bajo. Y naturalmente que esos recursos no permiten alcanzar servicios de primer orden.

Siempre está el argumento de que los polí­ticos se enriquecen y roban el dinero de los impuestos. La verdad es que ese mal no es exclusivo de nuestro paí­s ni de América Latina. También en muchas ciudades de Estados Unidos hay corrupción en la contratación de obras y la gente reclama por esos hechos y busca sanciones a los responsables, pero nadie piensa que la corrupción es el pretexto para no pagar impuestos mediante variadas formas de evasión. Baste ver lo que ha ocurrido en estos años con Halliburton y el gobierno federal para darse cuenta que en todas partes se cuecen habas.

La cruzada de Espada para aumentar impuestos es absolutamente comprensible por la mentalidad de quien pagó y se benefició de los impuestos en Estados Unidos. Pero es bueno que recuerde que aquí­ hasta la independencia de España tuvo como origen el rechazo de los más pistudos a pagar tributos a la Corona española. No hubo tal ansia de libertad y patriotismo, sino simple y puro rechazo al tema fiscal. Así­ empezamos y así­ seguimos.