El escabroso camino de la democracia


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Para los guatemaltecos la vida en democracia ha mostrado diferentes matices, lamentablemente estos rasgos, no han permitido profundizar en una forma de convivencia social distinta, sino por pequeños resquicios de oposición, escasas muestras de diálogo y una apertura importante en materia de libre expresión de ideas.

Juan José Narciso Chúa


Y los resultados no permiten augurar grandes transformaciones en el futuro, pues a pesar de 27 años de ejercicio de diferentes regímenes democráticos, los avances sustantivos resultan magros en relación a una problemática que sigue mostrando sus lados extremadamente famélicos en salud, educación, seguridad social, vivienda y ni hablar en seguridad ciudadana, en el marco de una oprobiosa desigualdad.  A pesar de propiciar una mejor y mayor dotación de recursos financieros para estos sectores por medio del gasto público como instrumento de redistribución, no se ha asegurado nada, pues las crisis institucionales son hechos recurrentes, sino para muestra los hospitales nacionales y la crisis de salud y hoy ni hablar de la desnutrición, un flagelo que no sólo es que “nos pele” o no, sino al contrario es que se ha hecho para enfrentarlo, porque hasta hoy parece que nada ha mejorado.

Por el lado de los partidos políticos, éstos cada vez muestran con mayor desfachatez, su total desinterés con las necesidades del país, su insolente falta de seriedad en su actuación y su dócil y fácil entreguismo al dinero fácil, a las fortunas malhabidas y su irresponsable connivencia con las élites, sin ninguna visión de futuro, ni mucho menos de transformaciones económicas serias.  Hoy lo están demostrando con el empantanamiento de la iniciativa de ley de liberar el secreto bancario, así como enfriaron la iniciativa de ley de enriquecimiento ilícito.  Lamentables muestras de pretender continuar con el juego democrático desde una visión sumamente estrecha, de favorecer intereses y de cuidar un modelo económico preso de los privilegios.

En lo que corresponde a lo económico, el Banco Central y el Ministerio de Finanzas han hecho su trabajo manteniendo una política económica consistente buscando propiciar la mayor estabilidad en las variables macroeconómicas fundamentales, pero la dirigencia empresarial –es necesario aclarar que no son todos los liderazgos, ni todas las empresas–, se manifiesta lejana en materia de competencia, competitividad y materia laboral y salarial.  Una economía con mercados imperfectos, requiere de romper esos ciclos perversos y anquilosados, por demás, pero se requiere una mentalidad empresarial abierta y decidida a entrar en la dinámica del mercado, sustentado en propiciar un amplio y dinámico tejido empresarial, incluyendo a las micro, pequeñas y medianas unidades empresariales, pero contribuyendo a construir una base social que efectivamente pueda disfrutar del empuje económico, más allá de la teoría del derrame, para lo cual requiere aceptar las reglas del juego de la redistribución, de la regulación y del libre juego de la oferta y la demanda y de la competencia sana.

Las organizaciones de la sociedad civil no sólo requieren que se les escuche, sino además, que se intente comprender sus demandas, mismas que responden a un esquema histórico de sujeción, avasallamiento y de imposición.  Igualmente, es necesario que este conglomerado escuche a técnicos y profesionales para no caer en planteamientos que van a contrapelo de la dinámica económica y que se estrellan en discursos y rigideces sectoriales por cuestiones ideológicas.

Se necesita reflexionar y debatir, pero seriamente, fuera de los atrincheramientos ideológicos y de los esquemas repetitivos y circulares, sin el mínimo análisis, de otra forma, la situación se sigue configurando difícil e hipotecando nuestro futuro.

*El triunfo de Erick Barrondo demuestra que el esfuerzo y el trabajo disciplinado puede conducir a grandes resultados. A pesar de sus humildes condiciones, venció todos los obstáculos y nos demostró un enorme espíritu de sacrificio.  Felicitaciones Erick Barrondo.