En su discurso en la V Cumbre de las Américas, el presidente Colom aprovechó el espacio para alabar y defender el programa de Cohesión Social que constituye la joya más preciada de su administración. De hecho la idea no es nueva ni propia, puesto que con distintos nombres los programas que impulsa el Gobierno de Guatemala vienen siendo implementados en varios países de la América Latina, al punto de que en Estados Unidos se elogian como una fórmula novedosa y efectiva para combatir la pobreza y hasta han empezado a copiar aspectos de ella, como el de las transferencias condicionadas por el envío de los hijos a la escuela, que ya implementa el alcalde Bloomberg en Nueva York.
Viendo las dificultades que el Gobierno actual enfrenta en otras áreas, especialmente en las que tienen que ver con seguridad ciudadana y justicia, debemos reconocer que el único programa que está realmente funcionando es el de Cohesión Social que, criticado por algunos por considerar que es paternalista y populista, en realidad constituye una mínima forma de enfrentar el problema estructural de la pobreza en el país. Durante décadas Guatemala ha ignorado la existencia de pobres y de familias que viven en condición de miseria y esa realidad apenas si cobra relieve en el imaginario colectivo cuando se producen situaciones como las de Camotán y Jocotán, donde la hambruna cobró vidas. Pero es una realidad cotidiana en muchos lugares de la geografía nacional y así ha sido a lo largo de nuestra vida como nación sin que nadie, ni el Estado ni los particulares, hagan algo efectivo y sostenible para aliviar el drama.
Hay que reconocer que con todo y las críticas que se hagan al programa, constituye un hito al representar una inusual preocupación por los pobres del país y en ese sentido, aunque el programa sea copiado de los modelos de Brasil y los que ya se implementaban en otros países de América Latina, Colom tiene derecho a alabarlo en una cumbre como la de Trinidad y Tobago. Pero más que alabarlo, lo que debe hacer es cuidarlo, cabalmente por el impacto que tiene en la realidad social de Guatemala y para ello nada más importante que asegurar su más absoluta transparencia.
Además debemos ver la Cohesión Social como un primer paso de una nueva visión (ahora que está de moda entrar por nuevas políticas y romper paradigmas) en el combate a la pobreza de los guatemaltecos. No es la solución al problema, sino apenas un primer paso que deberemos ir complementando con visión de futuro, con visión de justicia y con visión de verdadera y efectiva solidaridad.