El drama del Calvario


La flagelación de Jesús del tempo de la Merced de la Antigua Guatemala. Imagen de pasión que es procesionada en el cortejo sacro de dicha iglesia. (Fotografí­a: Guillermo Vásquez González, 2007).

El suplicio de la Cruz no era precisamente usado por los judí­os, lo introdujeron los romanos quienes solí­an ejecutar esta pena en algún lugar alto y frecuentado, el condenado debí­a llevar sobre sus espaldas el patibulum y ser antes flagelado.

Eduardo Bocaletti

En la muerte de Jesús varios factores pudieron contribuir, es importante tomar en cuenta que fue una persona politraumatizada y poli contundida desde el mismo momento de la flagelación hasta su crucifixión.

El efecto principal de la crucifixión aparte del tremendo dolor que presentaba en sus brazos y piernas, era la marcada interferencia con la respiración normal, particularmente en la exhalación el peso del cuerpo halado hací­a abajo con los brazos y hombros extendidos tendí­an a fijar los músculos intercostales aun estado de inhalación y por consiguiente afectando la exhalación pasiva.

De esta manera la exhalación era primeramente diafragmática y la respiración muy leve, esta forma de respiración no era suficiente y pronto producí­a retención de dióxido de carbono, para poder respirar y ganar aire Jesús tení­a que apoyarse en sus pies y tratar de flexionar sus brazos y después dejarse desplomar para que la exhalación se produjera, pero al dejarse desplomar se producí­a igualmente una serie de dolores en todo el cuerpo.

El desarrollo de calambres musculares y contracturas tetánicas debido a la fatiga afectaron aun mas la respiración, una exhalación adecuada requerí­a que se incorporara el cuerpo empujándolo hacia arriba con los pies y flexionando los codos abultando los hombros, esta maniobra colocarí­a el peso total del cuerpo en los tarzales y causarí­a tremendo dolor, mas aún… la flexión de los codos causarí­a rotación en las muñecas en torno a los clavos de hierro y provocarí­a enorme dolor por medio de los nervios lacerados, el levantar el cuerpo rasparí­a dolorosamente la espalda contra el estipe, como resultado de eso cada esfuerzo de respiración se volverí­a agonizante y fatigoso y eventualmente llevarí­a a la asfixia.

El Agotamiento de los músculos intercostales, el cambio de la relación inhalación exhalación o sea una inhalación pasiva y la exhalación activa en la persona crucificada hacen que se presente disminución de la concentración de oxigeno en sangre, secundario al aumento de la concentración de dióxido de carbono en sangre ocasionando acidosis respiratoria.

Estos cambios en la fisiologí­a respiratoria hacen que los niveles altos de dióxido de carbono ocasionen también cambios a nivel de la fisiologí­a cerebral, produciendo vaso dilatación en el cerebro con alteraciones en la presión de perfusión con aumento de la presión intra craneana llevando al edema cerebral.

Este fenómeno fisiológico de edema cerebral secundario a la retención de dióxido de carbono ocasionado por los cambios en la función pulmonar gradualmente fueron llevando a Jesus a sentir sueño y experimentar estados de confusión lo que se conoce como Narcosis por dióxido de carbono, que sumado a las demás alteraciones sistemáticas, como la perdida del volumen sanguí­neo, baja perfusión tisular, desde luego hipertensión, taquicardia y diaforesis, además contusiones, hematomas y laceraciones, es decir sí­ntomas de estos secundarios al poli trauma ocasionaron cambios en la coagulación, alteración hidroeléctrica e endocrinológica llegando finalmente a su fallecimiento.

Una explicación popular es que Jesús murió por contusión miocárdica, ruptura o bien un infarto, la explicación que se podrí­a dar médicamente serí­a la siguiente.

Estados Asociados de hipoldemia, o sea el bajo volumen circulante, luego la disminución de las concentraciones de oxigeno y un estado coagulable, que ocasiona cambios agudos en la coagulación, todo esto habrí­a contribuido a la formación de trombos por alteración en la agregación y adhesión plaquetaria, en las válvulas aórtica y mitral se sucedieron estos fenómenos.

De estos trombos se pudieron haber desprendido émbolos hací­a la circulación coronarias produciendo obstrucción en una de las coronarias bien anterior o posterior y producir un gran infarto transmural miocárdico, aunque poco común podrí­a haber ocurrido una ruptura cardiaca en la pared libre del ventrí­culo horas después del infarto. Este hecho lo pudiera explicar en que Jesús clamara a gran voz y luego inclinara la cabeza y muriera.

Sugiriendo esto la posibilidad de un gran evento catastrófico o agudo Terminal, la muerte de Jesús luego de 3 a 6 horas en la cruz sorprendió hasta Poncio Pilato, pues ese tipo de victimas podrí­a durar hasta 24 horas

En la más prolongada y desesperante agoní­a.

Era costumbre de los romanos que los cuerpos de los crucificados permaneciesen pendientes de la cruz, a veces hasta que entraban en descomposición y las fieras o las aves de rapiña las devoraban.

Por lo tanto antes que Jesús muriera, los Prí­ncipes de los sacerdotes y sus colegas del Sanedrí­n pidieron a Pilato que según la costumbre romana, mandase a rematar a los ajusticiados haciendo que le quebrasen las piernas a golpes, esta bárbara operación se llamada Latin Crusifurum, las piernas de los ladrones fueron quebradas, mas al llegar a Jesús y observar que ya estaba muerto renunciaron a golpearle, pero uno de los soldados para mayor seguridad quiso darle lo que se llamaba «el Golpe de Gracia» y le traspasó el costado con una lanza.

En esta sangre y en esa agua que salió del costado, los médicos han concluido que el pericardio, o sea el saco membranoso que envuelve al corazón debió ser alcanzado por la lanza o que se puedo ocasionar una perforación del ventrí­culo derecho o talvez habí­a un hemo pericardio post traumático o fuga de fluido pleura y pericardio de donde habí­a fluido la sangre.

Con este análisis que si bien es conjetura nos acercamos más a la causa real de la muerte de Jesús. Son interpretaciones que se encuentran dentro de un rigor cientí­fico en cuanto a su parte teórica más no demostrable con análisis y estudios complementarios.

Los cambios sufridos en la humanidad de Jesucristo se han visto a la luz de la medicina con el fin de encontrar realmente el carácter humano en un hombre que es conocido como el hijo de Dios y que voluntariamente acepto este suplicio convencido del efecto redentor y salvador para los que crean en el y en su palabra.