El discurso del nuevo Presidente


En la publicidad de los últimos dí­as podemos ya encontrar las grandes lí­neas del discurso que hará í“scar Berger para entregarle el mando de la Nación a su sucesor y es obvio que en el mismo no se mencionará que seguimos siendo el paraí­so mundial de la impunidad ni, mucho menos, que somos un paí­s con pobre rendimiento en el desarrollo humano y que los indicadores de la inequidad son más abultados aquí­ que en casi cualquier otro paí­s de la América Latina. La Guatemala que vivimos los que tenemos la ventaja de vivir en las zonas más privilegiadas, donde garitas nos protegen de la realidad nacional, será el marco del discurso de despedida del actual presidente porque él está evidentemente convencido de que hizo las cosas bien y que entrega un paí­s mejor que el que recibió.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Cierto es que en su gobierno hubo más crecimiento económico pero cuando vemos los indicadores sociales vemos que ese crecimiento no fue para todos, sino que benefició principalmente a los que tienen la suerte y bendición de tener acceso a las oportunidades que no se reparten por parejo en nuestro paí­s. Para el asalariado las cosas no pintaron bien, puesto que bajo el argumento de que al hablar de salarios habí­a que referirlos a la productividad, se produjo un estancamiento en la polí­tica salarial del paí­s que siempre se ha visto influida para la fijación de salarios mí­nimos.

Que yo recuerde, uno de los mejores discursos de toma de posesión fue el de Portillo, hace ya ocho años, pero evidentemente no lo hizo él y quienes lo escribieron no tomaron en cuenta la personalidad tan peculiar del orador. Ahora algún equipo estará ya trabajando en las lí­neas del discurso del nuevo Presidente y sin duda será el equipo de los socialdemócratas, con Haroldo Rodas a la cabeza, el que tendrá el encargo. Eso nos permite suponer que habrá una buena dosis de preocupación por los temas sociales y que se hará un balance más objetivo de nuestra realidad, del lastre que significa la pobreza y falta de inclusión en el paí­s, así­ como la urgente necesidad de invertir para revertir ese constante retroceso que tenemos en los indicadores del desarrollo humano. El nuevo Ministro de Finanzas trabajó mucho tiempo con el PNUD y tuvo relación directa con esa dramática realidad y supongo que su mano se dejará sentir en la redacción del discurso presidencial que debiera ser como la fijación del norte del nuevo régimen.

Si nos atenemos a la experiencia de Portillo, los discursos de toma de posesión no valen un comino, pero la verdad es que tendrí­an que ser un elemento fundamental para fijar la lí­nea de acción de un gobierno. Sobre todo ahora que el equipo de redactores tuvo mucho más tiempo para trabajar y no tuvieron que hacerlo a la carrera y estimulados por los tragos que los mantení­an despiertos, sino que con la tranquilidad necesaria para discutir con el Presidente todas y cada una de las frases para definir claramente su sentido.

Si es como me imagino, en un mismo acto, el de toma de posesión, veremos las dos visiones de Guatemala que chocan tan crudamente. Una que perfila las maravillas de un paí­s visto con ojos de quienes construimos nuestro reducto en la comodidad del barrio exclusivo y otra, la de una dramática realidad que sufre la mayorí­a y que unos pocos tratan no sólo de ignorar, sino también de negar.