El dinero y los medios pesan demasiado en el proceso electoral


í‰dgar Gutiérrez:

Las elecciones nos dejan un Congreso fragmentado y con escasa representatividad; así­ como un sistema partidario endeble.

Redacción Kátin
visionelectoral@akatin.com

El peso sobredimensionado de las campañas y del acceso a los medios, unido a la poca representatividad y democracia de los partidos, son elementos centrales que favorecen a opciones conservadoras y bloquean los cambios, señalaron los analistas í‰dgar Gutiérrez, de la Fundación DESC y Claudia López de la Universidad Rafael Landí­var.

Para el analista polí­tico y ex canciller í‰dgar Gutiérrez, del resultado de las recientes elecciones «hay que destacar la participación ciudadana, que es la más alta desde 1985», pero también hay que poner atención a algunos signos preocupantes. Según Gutiérrez «hay dos fenómenos» especialmente marcados, que favorecen el predominio de «opciones conservadoras» y podrí­an actuar como «bloqueos» para los cambios.

«El primero ?dijo Gutiérrez? es que los recursos, me refiero al dinero y el acceso a medios, pesan demasiado en el proceso electoral. Tanto así­ que el candidato que no tiene recursos suficientes no se da a conocer. Es un fenómeno que favorece a opciones conservadoras de derecha que están cerca de grupos empresariales y de financistas».

El segundo es que «la izquierda tiene un déficit de organización de base que contribuye a que el factor dinero sea todaví­a más decisivo. La izquierda ha abandonado en gran medida el viejo método de organización de las bases en los barrios y comunidades rurales» señaló Gutiérrez, quien también insistió en la noción del costo de las campañas: «si se atiene a lo que reportaron los partidos y a lo que monitorearon algunas organizaciones, estamos hablando de campañas de unos 160 millones de quetzales, en el caso del Partido Patriota, por ejemplo. La dimensión real y las fuentes de este financiamiento, según los reportes del TSE que fueron escuetos y poco creí­bles, es difí­cil establecerla».

En el mismo sentido se manifestó la analista de la Universidad Rafael Landí­var, Claudia López, quien sostuvo: «Una de las lecciones aprendidas es que el sistema polí­tico guatemalteco no es representativo, si bien se trata de tener una representación nominal en términos de proporción para que no quede el Congreso en manos de una o dos agrupaciones, en la práctica se generan grandes bloques y los partidos polí­ticos pequeños prácticamente no pesan».

«Al final, los que tienen mayor posibilidad financiera son los que logran mayor número de curules» insistió la experta. También es necesario que existan cuotas de participación de las mujeres, y los pueblos indí­genas para que obtengan equidad en la representación.

Para í‰dgar Gutiérrez es necesario introducir modificaciones legales y normativas que modifiquen esta situación, e incluso regular el acceso a los medios de comunicación.

«Este es un largo camino que los partidos polí­ticos tienen que emprender. Pasa ciertamente por algunos ajustes o reformas de segunda generación a la Ley Electoral para que los partidos tengan mayor presencia en épocas no electorales. Pero también pasa por una mayor implicación de la vida cotidiana y planes de desarrollo de las comunidades. Este es el reto que les queda a los partidos polí­ticos, participar en la vida diaria de la gente».

Hay varias iniciativas para regular el acceso a los medios que han sido resistidos por quienes se verí­an más afectados. Hasta ahora los medios han sido más o menos equitativos, pero el sistema no puede depender de la buena voluntad de los directores de los medios. Es un acceso que tiene que estar regulado» enfatizó Gutiérrez.

Claudia López coincidió en la necesidad de cambios en la financiación de los partidos polí­ticos, pero también destacó que hay que avanzar en la democratización interna.

«El problema se da en dos planos ?dijo López?, uno es a nivel de la Ley Electoral que requiere de una reforma polí­tica profunda, como el tema de la democratización interna, el financiamiento público, áreas especí­ficas como la capacitación. Que se establezcan mecanismos obligatorios dentro de los partidos para que la población tenga acceso a las instituciones como medios de representación. Sin embargo, creo que también es parte de la cultura guatemalteca en general. Los partidos polí­ticos no son un espacio de discusión, de democracia, de acercamiento de los lí­deres a la población, sino que muchas veces se vuelven una maquinaria para acceder al poder, al estilo del poder por el poder mismo, en vez de acceder a él para la representación. Es parte de la cultura polí­tica, que es de posconflicto, porque se presentan problemas de desconfianza entre los lí­deres, y creo que la democracia no ha llegado al punto de darnos confianza entre nosotros mismos y hacia las instituciones y lí­deres polí­ticos», argumentó.

¿Qué se puede esperar para el 4 de noviembre?

Para í‰dgar Gutiérrez esta debilidad y «poco arraigo» de los partidos en la ciudadaní­a, es un elemento central para ver las perspectivas y posibles desenlaces de la segunda vuelta electoral del 4 de noviembre.

El analista se pronuncia por darle menos importancia a los acuerdos entre partidos que a las estrategias para llegar directamente al electorado. «Pondrí­a menos atención a la búsqueda de acuerdos entre cúpulas, que tienen sólo un significado simbólico, porque en este paí­s no hay partidos con suficiente arraigo con suficiente disciplina de sus militantes como para cumplir la orientación de sus lí­deres. Puede ser un apoyo desde el punto de vista logí­stico o de movilización, pero no de los votantes, que no son cautivos de ningún partido. En Guatemala, la ciudadaní­a vota según la circunstancia y con una fuerte carga de castigo. Me parece que va a ser más relevante en esta segunda etapa la definición de estrategias y ejes de comunicación, sobre todo en el Distrito Central y en el departamento de Guatemala. En el interior del paí­s serán determinantes los acuerdos a nivel local entre los ganadores y perdedores de corporaciones municipales y miembros del Congreso. Si eso fuera cierto, lo que espero es una definición estratégica de ílvaro Colom para recuperar espacio en la capital, donde quedó en tercer lugar» finalizó.

La izquierda con un paisaje difuso

Al ser consultado sobre los resultados obtenidos por los partidos de izquierda, í‰dgar Gutiérrez indicó que aunque es cierto que el peso de los recursos financieros en la pasada campaña electoral ha perjudicado a la izquierda, este no es el único factor a tomar en cuenta y hay problemas propios.

Uno de estos puntos, según Gutiérrez, es «el abandono del trabajo de base» y «el paisaje difuso» que presentó la izquierda en el panorama electoral».

Según Gutiérrez: «hay varios sectores, personas y organizaciones que se autodefinen de izquierda. Vamos a respetar esas posturas. Vamos a decir que la izquierda histórica viene de la URNG. Pero también hay sectores de izquierda en diferentes partidos, porque el fenómeno de la atomización y de la dispersión de la izquierda hace que haya venas de izquierda en varios partidos. La UNE puede tener algunos sectores de izquierda democrática, de la vena social cristiana. Winaq tiene una composición de izquierda, lo mismo Encuentro por Guatemala, que tienen algunos militantes de los movimientos de los años 80.» Sin embargo, están atomizados, recalcó.

Para el analista «es una izquierda que ha permeado diferentes fuerzas y cuya posición se ve, algunas veces, reflejada en el programa. Pero el fenómeno dominante de la izquierda serí­a la suerte de paisaje difuso en el espectro polí­tico».

Sin suficiente representatividad

El resultado electoral arrojó una conformación del futuro Congreso, fragmentada y sin mayorí­as claras. Claudia López de la Universidad Rafael Landí­var señaló un problema de fondo: la falta de representatividad de la sociedad guatemalteca que tendrá el próximo Congreso. «Dados los resultados del proceso electoral, no es un Congreso representativo», afirmó López y agregó: «la diversidad completa de la sociedad guatemalteca no existe en la institución».

Para la analista de la Universidad Landí­var: «los más excluidos son los pueblos indí­genas, las mujeres y los jóvenes. Para nadie es un secreto que las campañas polí­ticas son millonarias, las personas invierten fondos y probablemente no propios, sino de instancias que tienen intereses particulares. No tenemos los datos de dónde viene el financiamiento privado de los partidos, pero sí­ sabemos que son otros intereses al poder popular que los está eligiendo. Esa es una caracterí­stica a tomar en cuenta a la hora de evaluar la representatividad del Congreso» acotó.

«Las personas electas son representativas de la sociedad en cuanto a que la gente votó por ellos, porque al final de cuentas, son los únicos vehí­culos para la representación ciudadana» dijo López, sin embargo «los partidos no presentan listados de candidaturas equitativas, en donde estén representados todos los pueblos y sectores», finalizó.

Edgar Gutiérrez puso el acento del análisis en las futuras mayorí­as y alianzas que se podrí­an construir en el Congreso. «En el escenario que ílvaro Colom gane ?dijo Gutiérrez? su alianza natural tendrá que ser con la Gana, que sumando los diputados, hacen mayorí­a simple, y en las leyes que necesiten una mayorí­a calificada, tendrán que ampliar el abanico de alianzas con los partidos chicos. En cambio, si los patriotas llegan, la tendrán más difí­cil, porque tendrán que hacer alianzas con por lo menos dos partidos grandes. Con la UNE o la Gana, partido opositor y otra agrupación con la que se distanciaron. En general, es un Congreso que exigirá múltiples e intensas negociaciones, porque no creo que el Legislativo se mueva de manera lineal durante los cuatro años. Se planteará en cada tema un distinto tipo de alianzas. No habrá negociación fácil ni legislación que pase automáticamente. Esperamos que no, pero presumo que se dará el clientelismo».

Gutiérrez también destacó que las negociaciones en el Congreso tendrán cierta independencia por el escaso peso de algunos lí­deres en sus partidos. Según el analista, tendrán una negociación disciplinada y dirigida por sus lí­deres «únicamente el Partido Patriota, que es el estilo de su lí­der, al igual que el FRG y probablemente los unionistas».

Por el contrario, y de acuerdo a la opinión de Gutiérrez «en CASA, Eduardo Suger no tendrá ninguna incidencia, el bloque lo manejará internamente el grupo de Quetzaltenango. Los demás partidos, incluso la UNE y la Gana, tienen una potencialización de migraciones internas y diputados que formarán sus propios bloques», concluyó.