El dinero no da la felicidad… tampoco los tí­tulos


Cristiano Ronaldo, delantero del Real Madrid, luce decepcionado por la eliminación del equipo de la Liga de Campeones. í‰l es el jugador más caro del futbol mundial, pero esto no es garantí­a para ganar tí­tulos. FOTO LA HORA: PEDRO ARMESTRE

Los tí­tulos no se compran, se ganan. Con o sin la pasarela estival, con mayor o menor dispendio en el rastrillo, llegado el momento crucial el Madrid volvió a descarrilar en la Copa de Europa. Por sexta edición consecutiva su lí­mite fueron los octavos de final. Lo mismo le ha dado medirse con el Juventus, el Bayern, el Arsenal, el Roma, el Liverpool o el Lyon, al que, por cierto, no ha superado estos años en seis encuentros. Desde el trono institucional se habí­a propagado un proyecto de ensueño encaminado sin remedio a ganar la décima en Chamartí­n, al abrigo de la grada. Un regalo electoral para la afición. La realidad, una vez más, desmintió a los despachos. Cuando rueda la pelota, el asunto es de los futbolistas, no importan los fastos hollywoodienses. Ni siquiera es una referencia que el adversario no tuviera chequera para retener a su gran estrella, Benzema. Sin él, con un buen equipo, el Lyon desterró al Madrid . En el deporte todo es posible, salvo para quienes consideran que el césped es un tapiz bursátil. El Madrid sufrió una derrota deportiva, nada más, e incluso pudo haber solventado con creces el duelo en el primer periodo. Pero cuando se aspira a la inmortalidad y ésta cala entre la gente, es lógico que se desate una crisis desproporcionada. O no tanto. Quizá sólo acorde a las grandilocuencias previas.


Iker Casillas, portero del Real Madrid, se lamenta por el gol que le anotaron y que significó la eliminación. El guardameta, que en cientos de ocasiones ha salvado al club merengue, no pudo hacer nada para ser de nuevo el salvador. FOTO LA HORA: AFP PIERRE-PHILIPPE MARCOURonaldinho, jugador del AC Milan, es otra de las decepciones del futbol mundial. El equipo rossonero, que también tiene a rimbombantes estrellas, no pudo ganar ante un Manchester, un equipo que apuesta a la cantera. FOTO LA HORA: AFP GIUSEPPE CACACE

Esta temporada se jugaba la final en el Santiago Bernabéu y era la gran ilusión de Florentino: ganar la décima en su propia casa. Pero se cruzó el Lyon por el camino. El Real Madrid tení­a que remontar el 1-0 de la ida y no fue posible. Cristiano Ronaldo marcó en el minuto 6, pero los blancos fueron incapaces de materializar sus ocasiones, disparo de Higuaí­n al palo incluido. Pjanic empataba en la segunda parte e incluso los franceses perdonaron el segundo gol por medio de Lisandro y Delgado.- CLAUDIO

Si el fútbol fuera aritmético, el Madrid se hubiera ahorrado un periodo entero de sufrimiento. Durante 45 minutos no le hizo tiritar el juego, sólo el resultado, sólo ese componente azaroso que tiene el fútbol. Y lo pagó caro, carí­simo. No acertó a dar la puntilla a un rival que se despertó a tiempo en el segundo tramo. El choque dio un brusco giro en el intermedio. De una posible goleada local o una posible visitante.

De entrada, el Madrid fue un vendaval, una manada. Justo lo que sus últimos encuentros destilaban, un equipo cuajado, de gran armadura. Un conjunto que se abalanzaba con saña sobre el contrario, que cosí­a las lí­neas en una baldosa. Un agobio constante para cualquier adversario, el Sevilla o el Lyon, anudados contra las cuerdas. Frente a tanto empuje no encontró antí­doto el Sevilla; sí­ el conjunto francés, que tardó un tiempo en dar con la receta. Nada hací­a presagiar el contratiempo final. En el arranque se vio al equipo devastador que dejó al Sevilla hecho cenizas. El grupo de Pellegrini impuso el mismo ritmo frenético, con las pulsaciones disparadas. Como ejemplo, Sergio Ramos, de nuevo un maratoniano, un extremo que percutí­a hasta lo conmovedor. Lo pagó el argentino Delgado, un interior de vocación ofensiva que se vio obligado al pico y pala como un lateral cualquiera. Otra muestra del volumen que imponí­a el Madrid era Cristiano Ronaldo, un ciclón en todo el frente de ataque, inalcanzable por potencia y difí­cil de fijar por su ubicuidad. Los defensas detestan a esos delanteros con patines que vuelan sin rumbo.

Ante semejante avalancha, el Lyon estuvo mudo hasta que su técnico, Claude Puel, ordenó una mutación en el descanso. En el primer acto sólo el Madrid habí­a tenido dictado. La extraordinaria firmeza de sus centrales, inmensos Albiol y Garay en ese tramo, le evitó cualquier congoja. Al borde del desmayo estuvo el cuadro francés, que vivió un tormento delante de Lloris, incapaz de encontrar alivio, sin otra salida que un pelotazo a Lisandro. Sus escoltas, Govou y Delgado, remaban hacia su porterí­a, necesitada de bomberos desde que a los 17 segundos Kaká hubiera dado pistas de la tormenta que se le podí­a avecinar al Lyon. Guti, casi en su primera intervención, tiró de partitura. Cristiano le hizo un guiño con un desmarque entre Rí¨velliére, lateral derecho, y Cris, el central de esa orilla. Guti encendió las luces y el portugués midió a Lloris con un remate con la zurda algo mordido. El buen portero francés abrió la tijera y la pelota rodó hasta la red entre sus piernas. El gol fue el preludio de una catarata de ocasiones locales. Pero el fútbol es misterioso. Higuaí­n, al que ya nadie discute su precisión ante el gol, no encuentra cómo flirtear con la Liga de Campeones, donde sólo ha hecho bingo dos veces. Frente al Lyon falló uno de los goles más fáciles de su carrera, con Lloris vencido fuera del área, con la porterí­a a la intemperie. Sólo habí­a hierba entre el argentino y la diana: el balón se estrelló en el poste izquierdo de la meta gala. Minutos después, Lloris le frustró de nuevo, esta vez con una buena parada. El Madrid no daba respiro. Nada apuntaba al desenlace final, con el Madrid infartado, extenuado.

Llegado el intermedio todo el andamiaje madridista se vino abajo. Puel sentó a su equipo en el diván. El Lyon habí­a sido un muñeco, un equipo inerme ante Casillas, sin pistas de la pelota. No habí­a tenido alivio: al Madrid le sancionaron la primera falta pasada la media hora. Puel acertó con el remedio y alistó a dos centrocampistas, Gonalons y Kallstrí¶m, en detrimento de Boumsong, un central, y Makoun, un centrocampista. Toulalan, un medio inteligente, versátil, nada estridente, pero de los que no se equivocan casi nunca, pasó al eje de la defensa. Kallstrí¶m ató a Guti, Gonalons incomodó a Lass. Con esa variante el Madrid dio un paso atrás para iniciar el juego. El equipo no sólo perdió fluidez, sino que se hizo largo. Los esfuerzos, por tanto, resultaron más exigentes. El Lyon pasó a estar más cerca del perí­metro de Casillas y Govou y Delgado, aquellos extremos que sólo defendí­an al principio, se sintieron más liberados para auxiliar a Lisandro. El partido se equilibró. Tuvo ida y vuelta. Una mala noticia para el Madrid, incrédulo ante el cambio de papeles. El estupor invadió el Bernabéu, máxime tras el gol de Pjanic, la guinda a la reacción del Lyon. El Madrid, entonces, ya era un grupo de solistas al borde del colapso. Lo mismo se cabreaba Kaká por ser relevado -lo ha merecido en numerosas ocasiones desde que llegó-, que Raúl, su sustituto, sacaba la sierra a última hora. Habí­a pañuelos, la desazón podí­a con Chamartí­n. Le habí­an vendido otro proyecto. Entonces era verano. Pero el fútbol no tiene precio.

SEIS Aí‘OS DE FRACASOS EN EUROPA

La sexta eliminación consecutiva del Madrid en los octavos de final de la Champions recordó que el club se halla en un cí­rculo vicioso. El modelo económico y deportivo que instauró Florentino Pérez en el año 2000 fue glorioso en el terreno económico y excesivamente arriesgado en el terreno deportivo. El club se situó entre los más ricos del mundo pero entró en crisis en 2004 y los efectos del temblor repercuten todaví­a en Chamartí­n.

El nuevo proyecto de Florentino Pérez pretende introducir correcciones en el modelo original. Los más de 250 millones de euros gastados en fichar jugadores tuvieron como propósito un ajuste rápido. El presidente y sus colaboradores aseguran que, futbolí­sticamente, el plan del 2000 no se parece en nada al de 2009. Además de contratar grandes estrellas el club fichó eso que sus dirigentes llaman «jugadores de clase media», gente como Arbeloa, Albiol y Alonso, una categorí­a ignorada con anterioridad. La derrota ante el Lyon reveló que para enderezar el rumbo hará falta más tiempo del previsto y más dinero invertido en clase media. Los directivos del Madrid anuncian la llegada de centrocampistas. Quieren a Cesc y Silva.

Casillas, el capitán, fue el encargado de pronunciar el discurso institucional ayer, cuando nadie quiso exponerse: «El año pasado dije que no tení­amos un equipo competitivo para ganar la Champions. Este año es diferente. Hay un equipo fuerte y joven que se está formando. Hemos tenido fallos en momentos puntuales. No hemos jugado bien ni contra el Olympique ni contra el Alcorcón. Pero este es un proyecto a largo plazo».

Casillas dice en público lo mismo que su presidente en privado. Hay que reparar un edificio resquebrajado. El del Madrid es un caso insólito de ruina por exceso de riqueza. El club ganó tanto dinero en la última década que la dinámica empresarial acabó por descuidar al equipo. En 2000 los ingresos fueron de 100 millones de euros. En el pasado ejercicio superaron los 400 y el Madrid se consolidó como el club más rico del mundo. La llegada de Cristiano y Kaká garantizan un nivel de facturación tan sostenido que algunos dirigentes anticiparon que para 2012 el club traspasará la barrera de los 500 millones anuales. El pronóstico no precisa de contabilizar resultados deportivos. Pero un responsable del club miró las cifras con entusiasmo: «Con la crisis, muy pronto nadie podrá competir con nosotros en Europa». Leí­an fútbol donde sólo aparecí­an cuentas de resultados.

En 2000 Florentino Pérez decí­a en broma que el Madrid, como ideal, estaba por encima de los tí­tulos. La broma resultó ser un certero análisis de lo que significa la mercadotecnia. El club ingresó tanto dinero que la competición llegó a resultar una molestia. Desde 2000 el Madrid ha ganado 10 de los 38 tí­tulos disputados. Desde 2004 ha ido a peor: tres tí­tulos de 20. Desde 2004 sólo ha ganado tres eliminatorias a doble vuelta: dos de Copa, ante el í‰cija y el Alicante, y una de Supercopa frente al Valencia.

Ahora Florentino Pérez quiere enmendar el desarreglo deportivo que sufre la institución. Lo quiere hacer discretamente, meditando mucho cada decisión, aunque para ello deba soportar a un entrenador como Pellegrini, en quien no cree.

Si el éxito en la Champions es la mejor prueba de una buena gestión deportiva, el modelo a seguir deberí­a parecerse al de los clubes que más lejos han llegado desde 2004. Barcelona, Manchester, Milan y Liverpool comparten dos aspectos fundamentales: el entrenador tiene un papel relevante en el diseño de la plantilla y el gasto en fichajes es bajo en relación con clubes como el Inter, el Chelsea, o el propio Madrid.

Cuanto más caros son los trofeos peor es la gestión deportiva. Los clubes que más finales de Champions han jugado en los últimos años han invertido poco en fichajes desde 2004. El Barí§a, 400 millones de euros; el Liverpool 360; el Manchester, 230, y el Milan, 200. En el mismo periodo el Madrid se ha gastado 800 millones de euros. No hay otro caso parecido en la historia del fútbol. Seis octavos de final nunca costaron tanto.

Desde dentro del club, los ideólogos sostienen que esos gastos inauditos fueron necesarios para generar riqueza inaudita. El modelo económico así­ lo exigí­a. Ahora Florentino Pérez procura romper el cí­rculo vicioso.

IMAGEN Y FINANZAS


El fracaso del Real Madrid en la Champions, al empatar con el Lyon en el Bernabéu, no sólo va a repercutir en lo deportivo, sino en sus finanzas y puede lastrar lo que habí­a conseguido como marca. El equipo blanco se puede olvidar de unos 60 millones de euros en premios y en ingresos por publicidad y marketing.

Lo que viene para el Real Madrid y su presidente, Florentino Pérez, no es fácil, y más, cuando en esta temporada invirtió unos 250 millones de euros en jugadores con el único objetivo de ganar todas sus competiciones.

En la primera etapa de la Champions, el Madrid habí­a ganado unos 40 millones de euros, según un informe de Mastercard, repartidos en 10,7 millones por su participación, otros 10 millones por venta de entradas, 8 por publicidad y 5 por explotación de marca. El equipo de Florentino también va a perder dinero en concepto de los premios que entrega la UEFA. Los equipos que pasan a octavos perciben 3,3 millones de euros cada uno, los cuatro últimos, 4 millones, y el campeón gana 9 millones.

«La Champions se gana, no se compra»

Lo cierto es que los datos demuestran que el Madrid no ha necesitado de la Champions para obtener ingresos millonarios. En el último lustro, el equipo ha liderado la facturación de los clubes del planeta. Incluso, en la temporada 2008/09 se convirtió en el primer equipo del mundo en facturar más de 400 millones de euros en un año.

Sin embargo, esta temporada es diferente. José Marí­a Gay, profesor titular de Economí­a Financiera de la Universidad de Barcelona, dice: «La Champions se gana, no se compra» y agrega que la salida de la competencia puede representar una pérdida de unos 60 millones de euros para el club.

El experto asegura que como consecuencia de la salida de la Champions «los ingresos no van a aumentar». ¿Las razones? Van a faltar los ingresos en las competiciones deportivas, los socios y abonados están al lí­mite y, según el economista, tendrá que renegociar a la baja los temas de publicidad y derechos de emisión. «Cuando Florentino llegó con sus estrellas, la promesa a los patrocinadores era ganarlo todo. En ese momento pudo pedir, pero ahora no», dice Gay.

Aunque los patrocinadores del equipo blanco no deben estar muy contentos con la eliminación, el Madrid tiene contratos fijos para las próximas temporadas. Con la compañí­a de apuestas Bwin ha extendido su acuerdo de 15 millones de euros por tres años más hasta el 2012/13 y su contrato con Adidas, que comenzó en 1998, va hasta la temporada 2011/12.

El analista asegura que a las cuentas que se hagan se debe incrementar los millonarios sueldos de las estrellas, como el de Cristiano Ronaldo, y que debe pagar las deudas e intereses a los bancos que le prestó a Florentino para conformar su equipo. «El Real Madrid tiene una deuda de unos 800 millones de euros. Tendrá que vender hasta las tablas», dice Gay.

LA MARCA

No obstante, la previsión de que la marca se debilite por la salida de la competición europea tendrá algún impacto en las arcas del equipo madrileño, debido a que los ingresos ligados a la televisión y al marketing son más de la mitad: 293 millones de euros.

Los expertos prevén un frenazo importante en la marca al salir de la Champions, la competición de clubes más importante del mundo. Pedro Garcí­a, profesor de la Universitat Internacional de Catalunya y que ha elaborado informes sobre el valor mediático en el fútbol, resume lo que se le avecina al equipo blanco. «La progresión que habí­a tenido en los últimos meses va a sufrir un retroceso, no sólo en el mercado europeo, sino en el chino y el americano», explica Garcí­a a CincoDí­as.com.

Para el experto, salir de esta competición, es como retirarse del foco de los grandes equipos y, de paso, de los anunciantes, de los patrocinios, de la televisión y los medios de comunicación. Algunos expertos aseguran que aunque hoy lidera la liga española, sin lugar a dudas la Champions es una vitrina a los mercados del mundo.

El Grupo de Investigación en Economí­a, Deporte e Intangibles, del que forma parte Garcí­a, desveló hace un poco más de una semana el repunte del Real Madrid como marca. Entre junio de 2009 y febrero de 2010, el equipo de Florentino pasó del quinto puesto al segundo en el ránking del valor mediático de clubes. Sólo era superado por el Barcelona. En el tercer lugar estaba el Manchester United, al que el Madrid le llevaba 20 puntos, algo que podrí­a cambiar en próximos meses, debido a que el equipo inglés sí­ ha pasado a los cuartos de final de la Champions.

Otros expertos opinan que aunque el Real Madrid lidera la liga española, sin lugar a dudas la Champions es una vitrina a los mercados del mundo. Los fichajes de Florentino habí­an reacomodado la presencia del equipo blanco en los mercados internacionales. En Latinoamérica, por ejemplo, reconquistó como marca lí­der un mercado como el de Brasil, que hasta entonces ostentaba el Manchester United.

Es posible, también, que los «galácticos» sufran un retroceso en su imagen, especialmente el portugués Cristiano Ronaldo y el brasileño Kaká, el segundo y el cuarto con más valor mediático, según el informe del Grupo de Investigación, elaborado por Francesc Pujol, profesor de la Universidad de Navarra.

EN LA BOLSA

El que sí­ celebra su éxito de ayer en el Bernabéu es el Olympique de Lyon. Sus acciones subieron en Bolsa un 6,9% hasta los 9,45 euros, el precio más alto desde el pasado 16 de febrero, cuando ganó en el partido de ida al Madrid. Este resultado ha repercutido, también, en The Stoxx Football, el í­ndice sectorial de clubes de fútbol, que repuntó un 1,89%.

En el ámbito financiero, el Lyon ganó 139,6 millones, según un reciente estudio de Deloitte. Los recursos del equipo francés han ido a la baja. De una temporada a otra cayeron 16,1 millones, con recortes de entre 7 y 10 millones de euros en derechos de emisión y en la venta de su marca, respectivamente.

El informe de Deloitte señala que uno de los problemas para el crecimiento del Lyon es su pequeño estadio, con capacidad para sólo 40.500 espectadores. «Un nuevo estadio puede ampliar sustancialmente sus ingresos por entradas y comerciales», dice la firma de servicios profesionales. Otro de los hechos que ha impactado sobre las finanzas del club francés es el cambio de patrocinador de Umbro por Adidas para la temporada 2010-2011.