El diésel por las nubes


En el mercado mundial el precio del diésel es más alto que el de las gasolinas y en Guatemala por polí­tica de interés público se habí­a mantenido a niveles menores porque la tasa de impuestos que se aplica a ese derivado del petróleo es menor, tomando en cuenta que es el que se utiliza para el transporte público de personas, para el transporte de mercaderí­a y para fines industriales. Sin embargo, ha sido tan descomunal el alza que a pesar de ese trato fiscal preferente, ha llegado a superar el precio de la gasolina superior y los transportistas están con la camisa levantada.


Como decí­amos ayer, en el caso del transporte urbano de la ciudad de Guatemala, el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los mal llamados empresarios no tiene validez alguna porque los dueños de los buses no se encargan de comprar combustible y eso es parte de lo que corresponde a los pilotos a quienes han entregado las unidades. Hoy mismo en la zona 6 ya hubo acciones de los pilotos que paralizaron labores por razón del precio del diésel porque ya no les salen las cuentas y por ello el Gobierno tendrá que adoptar algunas medidas urgentes porque se viene una seria complicación.

Lo peor de todo, y hay que decirlo aunque suene pesimista, es que no hemos tocado fondo y que nadie puede aún vaticinar hasta dónde llegará el valor de los combustibles porque el petróleo sigue subiendo en la misma medida en que está bajando el valor del dólar en el mercado mundial. Salvo en Guatemala, por supuesto, porque aquí­ el Banco de Guatemala y el Gobierno se encargan de cumplirles a los exportadores manteniendo artificialmente el valor del dólar alto con respecto al quetzal.

Creemos que el Gobierno tendrá que adoptar alguna medida para contener el alza en el diésel y que podrí­a ser mediante algún tipo de subsidio a quienes usen ese producto para transporte de carga o transporte colectivo. No puede ser abierto para todos porque sabemos que el diésel también se ha popularizado en los vehí­culos particulares y no serí­a justo que el subsidio fuera para todos los que consumen diésel sabiendo que hay autos de lujo que operan con ese combustible.

Pero los transportistas tendrí­an que tener un alivio y, acaso lo más importante, alguna certeza en cuanto a cómo se comportará el precio en el futuro inmediato, porque de lo contrario veremos situaciones peligrosas de inestabilidad social. Los aumentos decretados para las rutas extraurbanas llamadas cortas son ya insuficientes a la luz de los últimos aumentos, no digamos con respecto a los que puedan venir en el futuro y esa escalada serí­a fatal para el paí­s.