Celebrar un cumpleaños para el planeta trae en realidad muy poca cuenta. En lugar de ser un día alegre y lleno de felicitaciones, como lo es tradicionalmente cuando hay un acontecimiento como este, el día se llena de reflexiones, tristezas, amarguras y el enfrentamiento de una realidad que cada vez más nos afecta y que cada vez más hacemos poco para cambiarla.
Durante años (décadas) se han realizado una serie de estudios y diferentes conclusiones sobre la realidad actual de nuestro planeta, estableciendo muy claramente que los habitantes de la Tierra no hemos querido entender, a lo largo de años, que no cuidar de nuestros recursos naturales trae un peso que posteriormente lo sentiremos. Los distintos ejercicios para causar conciencia ecológica, además de diseñar alguna que otra política ambiental son insuficientes y no han traído la consecuencia de mejorar las acciones que como ciudadanos de un Estado debemos cuidar, como responsabilidad hacia nuestras futuras generaciones. ¿Qué sucede cuando una persona por su trabajo alcanza una fortuna grande y aun cuando tenga hijos o nietos decide despilfarrarla? Pues que a pesar de su esfuerzo, que regularmente se hace para apoyar a aquellos que vienen atrás, no hubo más que recuerdos y por ende el ahora cada vez más difícil mundo en el que toca vivir, obligará a esas generaciones a empezar de cero. Igual sucede con una conciencia ecológica. Quienes ahora gozamos de agua pura (comprada), aire fresco (sólo en lugares remotos y cada vez más caros) o bien de bosques y áreas verdes (muy escasas) no hacemos una reflexión sobre la buena utilización de los recursos naturales a nuestra disposición, dejando a futuras generaciones a que alcancen lo que puedan.
Sin lugar a dudas el liderazgo en este proceso de alcanzar una cultura de cambio a favor del planeta son nuestros representantes públicos, alcaldes, jueces, diputados, ministros y la Presidencia, quienes deben tomar esa batuta de forma consciente y dedicada, para que los resultados puedan ser percibidos dentro de algunos años, pero que la ruta de inicio esté trazada y todos estemos obligados a seguirla. El Apoyo a programas ecológicos, el fortalecimiento de las instituciones medioambientales, el respeto al trabajo de los ambientalistas no gubernamentales, un financiamiento para estudios de protección y aseguramiento ambiental, entre otras muchas acciones que, no sólo benefician a la Tierra, sino por lógica consecuencia, a sus habitantes. Un ejemplo de esto es la iniciativa del presidente Obama para reducir el subsidio que se les otorga a las petroleras estadounidenses que distribuyen el crudo en ese país. Esto debido al reporte de ingresos multimillonario de las empresas en apenas unos años. Ese dinero, bien puede ser usado para alcanzar implementar medidas que sustenten a las actuales tendencias desarrolladoras de recursos ambientales.
En Guatemala, ese esfuerzo lo debe encabezar las municipalidades. Es increíble cómo se desperdician los recursos naturales en el interior de la República, ante la pasiva mirada de las autoridades locales, que prefieren no decir ni hacer nada, ante evitar una represalia de la población. La educación y empezar campañas ecológicas sostenibles es urgente, para evitar ver a poblaciones que se oponen a las mineras porque utilizan recursos hídricos del municipio (con justificada razón), pero causan en el mismo río, lo que en 10 años tendrá el mismo efecto que nuestro 90% de afluentes de agua: contaminación. Aún se espera del ofrecido esfuerzo de campaña del alcalde Arzú sobre la utilización del agua de lluvia para paliar las necesidades de quienes no reciben agua todos los días o la reciben a gotas. ¿Dónde están las campañas de reciclaje institucional? Aquellas que obligan a sus ciudadanos a reciclar desde la misma oficina y casa, trasladando esa cultura de protección ambiental a la familia completa.
Ante la expectativa que el planeta siga igual o peor de como lo tenemos ahora, pareciera que en un futuro se celebrará el recuerdo del día del planeta que se perdió, porque ni las autoridades ni los habitantes pudimos hacer un esfuerzo para conservarlo. Feliz Día del Planeta, mientras lo tengamos.