El próximo sábado 30 de noviembre se celebrará en Guatemala el Día del Periodista. Esta fecha quedó instituida hace muchos años como homenaje al aparecimiento del primer periódico que circuló en nuestro país en los tiempos de la Colonia con el nombre de La Gazeta de Guatemala. Se trata de un símbolo para los periodistas, que nos hace recordar que tenemos el compromiso de mantener en alto la lucha por el respeto de uno de los derechos humanos de mayor trascendencia, como es el de la libre emisión del pensamiento.
En el año 1972, con varios colegas reporteros que cubríamos la fuente informativa del Congreso de la República, tuvimos la idea de promover una iniciativa de ley a efecto de lograr que mediante un Decreto, se reconociera esta fecha no solo para la celebración de los periodistas, sino que quedara establecida como día de asueto con goce de salario para los trabajadores que prestaran sus servicios en empresas privadas o con el Estado, en actividades de periodismo.
Afortunadamente, contamos con el apoyo de numerosos diputados. Fue así como aquel sueño se convirtió en ley de la República, que actualmente está vigente, pero que muchas empresas periodísticas no están cumpliendo. El Decreto del Congreso que estableció oficialmente el 30 de noviembre como Día del Periodista, está identificado con el número 47-72. Fue aprobado el 25 de julio del año 1972.
El Decreto manda que el Ministerio de Trabajo y Previsión Social es el obligado a velar por el cumplimiento de esta ley, a emitir los reglamentos que estimara convenientes para la aplicación de la misma, y a impulsar los estudios pertinentes, con el objeto de fijar el salario mínimo en la actividad periodística.
En todo caso, el Día del Periodista es propicio para hacer algunas reflexiones sobre la situación de la libertad de expresión, y el papel que actualmente estamos cumpliendo los periodistas en un contexto lleno de muchas adversidades.
Entre las principales adversidades, sobresale la hegemonía de un puñado de empresarios que ha tomado el control de los principales medios de comunicación, como parte de un plan para adueñarse del poder del Estado en forma permanente, y de esta manera mantener inalterable el orden establecido dentro del esquema del neoliberalismo, que no es sino la etapa salvaje del capitalismo que favorece la prosperidad de un grupo minoritario de la sociedad, en perjuicio de las mayorías.
La libertad de prensa como parte de la libertad de emisión del pensamiento tiene un rol determinante en la formación de la opinión individual y de la opinión pública en su conjunto. Pero también es indudable que en países como Guatemala, la libertad de prensa está condicionada por las relaciones de propiedad de la clase dominante que están ocultas detrás de la fachada de los medios de comunicación.