El destape reveló enorme corrupción


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Un secreto a voces ha sido la corrupción en los cargos de la administración pública. Sin embargo, todos se cubren con la misma chamarra, al final de cuentas. Igual proceder, similares acciones, todo queda después en el olvido. Excepto la población y particularmente los contribuyentes de abajo señalan con el índice acusador a quienes delinquen sin temor.

Juan de Dios Rojas


No es para menos el elevado monto, rayano en verdadero botín,  el robo cometido por dichos funcionarios de cuello blanco. Provoca al instante el equivalente a que llora sangre tamaño caso,  algo más, causa indignación evidente entre el colectivo nacional las sumas millonarias escamoteadas unos y otros al frente del codiciado y elevado puesto, en competencia.

Al calor de la cotidianidad,  ahora el presidente Otto Pérez y la vice Roxana Baldetti, en ejercicio de su mandato hicieron el destape. Mismo que reveló auténticas montañas de corrupción en las esferas del saliente gobierno de Álvaro Colom y Rafael Espada. Por lo visto nada ni nadie se salva y pueda decir,  salieron con las manos vacías y la frente en alto.

La percepción unánime de los gobernados,  encima de seguir blanco directo las clases más castigadas siempre con los impuestos,  constituye un diagnóstico patético. Todas las arcas vacías, una deuda interna y eterna que rebasó cualquier cálculo mental,  generaciones completas hipotecadas hasta la coronilla.  Aunque seamos optimistas, la realidad amarga es otra.

Seguidilla, en términos de buen chapín, vienen a ser las cosas. ¡Tanta corrupción! deja el ánimo en el suelo. Cómo no vamos estar como estamos. Cabe sintetizar el descarado y ofensivo robo en el señalamiento siguiente: “el que no laza,  ataja».  ¿Y qué responden con voz estruendosa, los sinvergüenzas de postín? carentes de un todo de dignidad,  cuerudos eso sí.

Mientras tanto la inmensa población, con una mano atrás y otra adelante. Medio comiendo,  cuando mucho,  dos veces al día, por lo general tortilla y café.  Sin techo mínimo de abrigo; faltos de trabajo formal; lanzados a la economía informal en el menor grado o escala. Empero, deseosos de satisfacer sus necesidades perentorias, suyas y de la marimbita de hijos.

Injusta situación la que afronta hasta con las uñas la inmensa población. La desnutrición alcanza índices alarmantes, sin remedio, pese a ofrecimientos recurrentes pero invisibles, a no dudar. Las enfermedades azotan día a día y en los nosocomios aún adolecen de limitaciones visualizadas, aunque se diga lo contrario, mediante la infaltable publicidad a montones.

Ya sea el propio gobernante Pérez Molina y su par la vice, cada uno de los nombrados,  a cada poco destapan directamente,  cuando no,  sus colaboradores de confianza, la corrupción hasta en la sopa. Por cierto en condiciones mayúsculas, carentes por supuesto de similitudes anteriores. Dista de ser,  habida cuenta que la consabida medida de taparse con la misma chamarra borró el caso.

Pan cotidiano resulta destapar los escandalosos asuntos de corrupción ahora descubiertos, cometidos en la administración anterior.  Empero, no basta destapar tremendos fraudes de los dineros del pueblo,  sufragados por los impuestos. Las cosas no deben quedar solo ahí.  Debidamente comprobados y de consiguiente, el camino a seguir es aplicar la ley al responsable.

Seguirles el debido proceso al término de la distancia es Io correcto. La sanción respectiva tendrá que aplicárseles más entes que después. La ley es dura pero es la ley. Amerita,  libre de consideración, ponerlos en su lugar, por cuanto ellos jamás tuvieron un mínimo de rectitud, dignidad y honorabilidad, misma que por cierto abandonó su lugar en la escala de valores personales.

Ese correctivo, merecedor de que no les tiemble la mano en el instante que se les aplicará todo el peso de las leyes de rigor. A purgar, tras las rejas lo que se llevaron,  el dinero a devolver pudo suplir el cúmulo de necesidades y acciones materiales a emprender en beneficio del progreso,  adelante y suplir cuanto en el país hace muchísima falta.  Urge un precedente.