El desplome del capitalismo


Cuando en Guatemala estamos en la ví­spera de celebrar el 64 aniversario de la Revolución de Octubre, hermoso movimiento cí­vico que permitió la introducción de impresionantes transformaciones en la sociedad y que bajo la égida del socialismo espiritual impulsado por el mejor Presidente de la historia nacional, el doctor Juan José Arévalo, fue posible entrar por la puerta ancha de la justicia y el progreso, el mundo actual asiste al desplome del régimen capitalista causando una tremenda conmoción en los diferentes continentes.

Félix Loarca Guzmán

El sistema dominante con su modelo de opresión y voracidad insaciable ha cavado su propia tumba. La clase de los grandes capitalistas que son en los paí­ses civilizados casi los únicos poseedores de todos los medios de existencia, hizo de la dignidad personal un simple valor de cambio al establecer una explotación abierta, descarada, directa y brutal sustituyendo las diferentes libertades por la desalmada libertad de comercio. De esta manera ha chupado la sangre y las lágrimas de los trabajadores con sueldos de miseria, mecanismos perversos de inflación, tarjetas de crédito con intereses leoninos y otras maniobras aumentando extraordinariamente su riqueza.

Ante el mundo globalizado que es una de las expresiones tí­picas del neoliberalismo se incrementó la pobreza, mientras la fortuna de unos pocos y la desigualdad de las mayorí­as han crecido de manera insospechada.

En la actualidad los gobiernos de diferentes partes del mundo están gastando fuertes sumas de dinero para levantar del suelo la confianza en el sistema financiero mundial. Gran Bretaña y Estados Unidos anunciaron planes para destinar miles de millones de dólares a efecto de nacionalizar parcialmente varios de los bancos más grandes de esos paí­ses en lo que se ha descrito como la extensión más drástica de la propiedad estatal en la economí­a de esos paí­ses desde la Segunda Guerra Mundial.

Esta semana, el máximo dirigente de la Revolución Cubana, Fidel Castro, escribió una reflexión titulada «El fantasma de la Casa Blanca», en la cual señala que «las bolsas no han caí­do más porque estaban ya en el piso. Hoy respiraban felices con las colosales inyecciones de dinero que las volvieron a inflar artificialmente a costa del futuro. Lo absurdo, sin embargo, no puede mantenerse. Breton Woods agoniza. El mundo no volverá a ser el mismo».

El lí­der caribeño subrayó que el Presidente Bush se ha convertido en un fantasma entrando en sus últimos dí­as de gobierno ensombrecido por una altí­sima impopularidad. Sin duda, la economí­a mundial está hecha pedazos y las expectativas para el futuro están rodeadas de grandes sombras especialmente para los sectores más pobres.