Unos 20 millones de obreros migrantes están sin trabajo en China a causa de la crisis económica, anunciaron hoy las autoridades, en alerta por un posible agravamiento de las tensiones sociales.
«Según nuestros cálculos, el 15,3% de los 130 millones de campesinos que emigran para trabajar ha perdido su empleo o no lo han encontrado», afirmó Chen Xiwen, un responsable gubernamental encargado de la planificación rural.
En consecuencia, «unos 20 millones de trabajadores rurales migrantes han perdido su empleo o no han encontrado aún, y han vuelto a sus casas, a causa de la crisis», especificó el responsable, citando una reciente investigación del ministerio de Agricultura, efectuada en 150 pueblos de 15 provincias.
Poco antes de conocerse la cifra, el primer ministro chino Wen Jiabao dijo al diario Financial Times que el país ha de tomar «medidas extraordinarias» para reanimar la economía del país, más allá del plan de estímulo de 580.000 millones de dólares anunciado el pasado año.
Los datos son mucho más alarmantes que los publicados hace diez días por el gobierno, que entonces dijo que unos seis millones de personas habían vuelto a sus casas tras perder su empleo a causa de la crisis.
«Una vez de vuelta a sus pueblos, ¿cómo hacen para ganarse la vida? He aquí un nuevo factor que tiene un impacto en la estabilidad social», destacó Chen.
Las autoridades se han mostrado preocupadas en las últimas semanas por el empleo, especialmente entre los trabajadores más vulnerables, los campesinos que parten a trabajar en las regiones industrializadas.
Alrededor del 55% de los 1.300 millones de chinos, es decir 727,5 millones, son campesinos, según estimaciones oficiales.