El desafí­o de la seguridad


Editorial_LH

Si las elecciones últimas en Guatemala generaron un mandato fue el de atender el problema de la violencia e inseguridad que tanto afecta a buena parte de la población. El Partido Patriota y Otto Pérez Molina hicieron abundantes ofertas que fueron aumentando en la medida en que la competencia con Baldizón les obligó a centrarse en ese juego, pero con todo y ello, es indudable que los votantes que eligieron al hoy Presidente electo lo hicieron porque él representó la opción de la seguridad y el combate a la delincuencia.

 


Congruente con esa realidad, el mismo Presidente Electo anunció la noche de su triunfo que el encargado de la seguridad, al frente del Ministerio de Gobernación, serí­a el militar también retirado Mauricio López Bonilla, quien saltó a la vida pública en el paí­s en los ya lejanos dí­as del gobierno de facto de Rí­os Montt cuando en un acto público pronunció un fogoso y muy peculiar discurso en nombre de los oficiales jóvenes responsables del derrocamiento de Lucas Garcí­a, evidenciando la existencia en el Ejército de una visión más amplia de los graves problemas del paí­s.
  
   López Bonilla tuvo destacada participación, además, en el proceso de negociación de los Acuerdos de Paz, tema que posiblemente le significó un retiro prematuro del Ejército. Durante varios años ha sido un experto en temas de estrategia polí­tica y en ese contexto terminó vinculado con el Partido Patriota dirigiendo la campaña de este año.

Su condición de militar retirado le coloca, como al Presidente, en una vitrina muy particular porque en su lucha contra la criminalidad estarán pendientes muchos sectores y hasta muchos paí­ses, lo que les obligará a actuar con estricto apego a la Ley, sin caer en prácticas que puedan poner en duda el elemental respeto a los derechos humanos, y eso en realidad es algo que puede ser muy bueno para el paí­s porque conviene que enmarquemos nuestra  lucha contra el crimen en régimen de legalidad y en el combate a la impunidad tan enraizada en nuestro medio.
  
   Posiblemente ningún funcionario tenga tanta responsabilidad, dado el origen y claridad del mandato popular, como Mauricio López Bonilla al frente del tema de la seguridad ciudadana. Si entendemos la polí­tica y la democracia como el establecimiento de un mandato que tiene que cumplirse, no hay motivo ni razón de excusa para no trabajar firmemente y con determinación en todo lo relacionado con la seguridad ciudadana, el combate a la impunidad y a las distintas formas de crimen organizado. López Bonilla lo sabe y así­ aceptó el reto que constituye, indudablemente, el desafí­o mayor del gobierno que se instalará en enero próximo.

Minutero:
El mandato es contundente 
y no es casualidad; 
con la violencia presente 
urge la seguridad