Un mediodía de 1998, Tomás Eloy Martínez mantuvo una charla informal con los redactores del Diario La Nación, de Buenos Aires. En ella, esbozó un programa de diez puntos clave o decálogo del quehacer periodístico. El entonces secretario de Redacción del diario, Germán Sopeña, tomó detallada nota de lo que iba dictando. Estos son los apuntes de Sopeña:
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1. El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un artículo insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo.
2. Hay que defender ante los editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto y el espacio que necesita dentro de la publicación.
3. Una foto que sirve sólo como ilustración y no añade información alguna no pertenece al periodismo. Las fotos no son un complemento, sino noticias en sí mismas.
4. Hay que trabajar en equipo. Una Redacción es un laboratorio en el que todos deben compartir sus hallazgos y sus fracasos.
5. No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza.
6. Hay que trabajar con los archivos siempre a mano, verificando cada dato y estableciendo con claridad el sentido de cada palabra que se escribe.
7. Hay que evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.
8. Hay que usar siempre un lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general, lo que se dice en diez palabras siempre se puede decir en nueve, o en siete.
9. Encontrar el eje y la cabeza de una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia. Nunca hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con claridad, eficacia, y pensando en el interés de lector más que en el lucimiento propio.
10. Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.
Tomado de La Nación, de Buenos Aires, «Los titulares de mañana», Tomás Eloy Martínez, sábado 10 de septiembre de 2005.
Y a propósito, Artes Landívar nos ha convocado el miércoles 3 de marzo a las 18:00 horas a la 16 calle 2-55 zona 10, casa del Instituto Italiano de Cultura, para que acompañemos a Jorge Carro L., que va a rendirle homenaje a Tomás Eloy Martínez, fallecido el 31 de enero pasado, por el legado imborrable de una vida consagrada a las palabras. Haremos todo lo posible por asistir y escuchar a este otro argentino, que se incorporó a Guatemala como publicista, primero, y siguió su vida intelectual como periodista, editor, hoy bibliotecólogo en la URL, y para quien las palabras son, también, su pasión y razón de vida.
He decidido compartir con los lectores el decálogo periodístico y esta invitación, para que comprendamos mejor a uno de los más grandes periodistas latinoamericanos del siglo XX, así como un literato de mucos saberes.
Tomás Eloy Martínez vivirá en la memoria de todos los que le seguimos a través de sus exquisitas columnas, los fines de semana en La Nación, desde hace muchos años y por su valiosísimo legado literario.