El dañino tráfico de influencia


Mueve a ser tergiversable el encabezamiento de la presente columna, a no dudar. Por cuanto en apariencia surge el cuestionamiento de ¿cómo esto es posible si vemos que favorece a quienes lo logran? Tienen la razón en cierto modo, pero la verdad anda muy lejos. Claro que causa daño tremendo al torcer los mecanismos correctos, legales y éticos.

Juan de Dios Rojas

Me explico. Gracias a los conectes en contra de principios fundamentales de orden administrativo, en el nivel estatal, adquieren mediante la censurable mano de mono privilegios así­ no más. Tocante al ramo privado viene a ser la misma situación habida cuenta que existen siempre vasos comunicantes que hacen factibles las tristemente famosas «movidas».

En el entendido por supuesto que con el auxilio poderoso del tráfico de influencias, familiares primero, y amistades después, gozan de aquellas mieles. Así­ sean cargos relevantes, a veces bajo escotilla, a fin de no darse color; bienes inmuebles consiguen que pasen a su nombre, o bien haciendo uso de testaferros con miras a dorar la pí­ldora hasta su investigación.

La situación irregular desde cualquier ángulo visto, atenta en gran medida, hagamos cálculos iniciales, en contra de valores como la nobleza, vergí¼enza, dignidad, veracidad. Y el resultado implica tener un cuero de danta tremendo, sin importarles un comino el qué dirán. Acumulan tanta osadí­a que los identifica con las filas de la repugnante mafia.

Nadie duda que ajenos a ser aptos, preparados y eficientes para ocupar puestos de responsabilidad absoluta, sin embargo, favorecidos a lo grande con el tráfico de influencias, arriban al deseado «chance». Cuanta plata de por medio hace permisible tamaño trance, término a modo de caló que se utiliza en el bajo mundo. Empero, cubierto por apariencias fuertes.

Convocatorias van y vienen, sin embargo, las acciones fraudulentas, siguen su curso como si nada. Quedan fuera casos de personas profesionales, técnicas, expertas y hasta académicas. El amañado a todas luces proceso de escogencia, anda que ver, a las claras se predice un accionar reñido de principio a fin con una auténtica selección o escogencia.

Concerniente a sorteos de viviendas en colonias y complejos habitacionales, es sabido que el dañino tráfico de influencias hace de las suyas. Merced al persistente actuar de gente mafiosa, resulta beneficiado. Obtiene la mejor construida, de un área privilegiada, respecto a su posición y medidas gananciosas que le dan primací­a sobre el resto.

Obligada interrogante deviene al instante. ¿Hasta cuándo estos cuadros delincuenciales ejecutados por ladrones de cuello blanco desaparecerán del mapa? En mi opinión, considero sumamente difí­cil sea una hermosa realidad el manejo de casos y cosas a la vista de todos, cabe entonces hablar de la llevada y traí­da transparencia, hoy en dí­a puro cuento.

Para la ejecución de trabajos diversos de infraestructura fí­sica, el reiterado tráfico de influencias no pierde tiempo. Es adjudicada en menos que canta un gallo a quienes bajo la mesa pasan sumas de dinero. De esa cuenta al poco tiempo la misma presenta defectos. Mismos que sin ser autoridad en la materia pueden percibirse, a simple vista. No hay excepciones.

Una sencilla atención en oficinas tanto del sector oficial como privada, vemos ejemplos de cada rémora que nos mantiene atrasados. Basta contar con un conocido o amigo para que tenga atención, dejando en blanco las filas que se convirtieron en algo común y corriente con sus secuelas molestas. Inclusive en bancos del sistema aparece dicha anomalí­a objetable.

Por eso estamos como estamos y somos como somos. Mientras actuaciones reñidas con la decencia, honestidad y también legalidad sigan campantes, nada lograremos. Empero, hora es ya de corregir tantí­simo entuerto. Razón por la cual existen clamores a fin de superar una enraizada anomalí­a de medidas gigantescas, sin señales de ceder el paso a lo correcto.