El Dalai Lama acusó hoy a China de no respetar la tregua olímpica y de seguir reprimiendo a quienes protestan por la situación en el Tíbet, según legisladores franceses con los que se reunió en París, donde pidió al mundo que presione a Pekín por la democracia.
«La respuesta ha sido muy clara: No. Mientras se desarrollan los Juegos, la opresión del pueblo tibetano y la represión continúan», indicó el senador socialista Robert Badinter, quien preguntó al Dalai Lama si «durante la tregua olímpica, China había, al menos, suspendido su opresión, sus detenciones».
«Se refirió a una represión terrible que no tiene fin a pesar de la tregua olímpica. Desde el 10 de marzo se produjeron detenciones, ejecuciones y un terrible refuerzo de la presencia militar china, con más cuarteles», añadió a la prensa el diputado socialista Jean Louis Bianco.
Premio Nobel de la Paz 1989, el jefe espiritual de los budistas tibetanos fue recibido por unos 30 diputados y senadores franceses en una pequeña sala del Senado durante una hora y media. Este fue el único encuentro político que figura en la agenda del Dalai Lama en su visita de 12 días a Francia, que inició el lunes.
La respuesta del Dalai Lama referida por Badinter, se produjo horas después de que la policía china dispersara brutalmente una breve manifestación pro tibetana cerca de la sede olímpica en Pekín, luego de que varios activistas desplegaran una pancarta que decía «Tíbet libre».
De acuerdo con varios testigos, la policía detuvo a siete militantes.
Antes de dirigirse al Senado, el líder espiritual tibetano llamó a la comunidad internacional a presionar por la democracia en China.
«La comunidad internacional tiene la responsabilidad de llevar a China por la vía de la democracia», afirmó el Dalai Lama en inglés durante una conferencia de prensa en el palacio George V, al que llegó rodeado de una multitud de fotógrafos y camarógrafos.
«China desea sumarse a la comunidad internacional», sostuvo.
El mundo «no debe aislar a China», afirmó el Dalai Lama, de 73 años, en el exilio en Dharamsala, norte de la India desde el fallido levantamiento en el Tíbet de 1959.
Ante la prensa, el Dalai Lama pidió «firmeza» en «determinados principios como la democracia, la libertad religiosa, los derechos humanos, la libertad de expresión y el Estado de derecho».
Representantes chinos y emisarios del Dalai Lama reanudaron un tímido diálogo en mayo y julio últimos aunque China acusó en varias ocasiones a la «camarilla del Dalai Lama» de haber «fomentado» los disturbios de marzo pasado en Lhasa, la capital tibetana, para «sabotear» los Juegos Olímpicos.
La represión china en Lhassa, que según tibetanos en el exilio dejó más de 200 muertos pero que según Pekín causó 21 muertos, aumentó la presión internacional para que China retormada el diálogo con el Dalai Lama y provocó manifestaciones que perturbaron el paso de la antorcha olímpica por varias ciudades, principalmente en París.
En este contexto, la presidencia francesa confirmó la semana pasada que el jefe de Estado, Nicolas Sarkozy, no iba a recibir al Dalai Lama durante su visita pues el líder espiritual tibetano no había solicitado un encuentro.
«El presidente de la República entiende las razones que llevan al Dalai Lama, teniendo en cuenta las circunstancias actuales, a no solicitar una entrevista durante su estancia en el mes de agosto en Francia», indicó el Elíseo en un comunicado.
Interrogado sobre un futuro encuentro con Sarkozy, el líder budista declaró: «si lo desea, estoy contento y si no lo desea, OK (…) Pero creo que ha expresado su deseo de que nos veamos en el futuro», dijo el Dalai Lama, poco después de conocerse públicamente que Sarkozy lo recibirá en diciembre, junto a otros Premios Nobel de la Paz.
Quien sí se verá con el Dalai Lama durante su visita a Francia será la primera dama francesa, Carla Bruni, que el 22 de agosto asistirá a una ceremonia religiosa con motivo de la inauguración de un templo budista.
La oposición socialista francesa criticó el hecho de que Sarkozy no se reúna esta vez con el Dalai Lama y acusaron al mandatario de haber «cedido» a la presión china.
En el marco de esta visita que el Dalai Lama definió «principalmente espiritual», el líder budista tibetano bendijo una estatua de Buda de cuatro metros de altura en la pagoda más grande de Europa en Evry, sur de la capital francesa.
El presidente francés Nicolas Sarkozy tenía previsto recibir al Dalai Lama en París en diciembre, como parte de un encuentro con todos los Premios Nobel de la Paz, anunciaron hoy fuentes oficiales, pero el líder religioso dijo que estará en Holanda.
«De hecho, en esa fecha tengo previsto estar en Holanda. Está previsto desde el año pasado», señaló al salir de las dependencias del Senado francés, donde se reunió a puerta cerrada durante una hora y media con un grupo de parlamentarios frances, la única cita política de su visita a Francia.
El líder tibetano señaló que, pese a ello, «desea» estar en París junto a los otros distinguidos por el Nobel.
Roger Karoutchi, secretario de Estado para las relaciones con el parlamento, había informado poco antes que el presidente francés Nicolas Sarkozy recibiría a todos los premios Nobel de la Paz, incluido el Dalai Lama, el 10 de diciembre en París. El Elíseo no confirmó la fecha del encuentro.