La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.
Charles Bukowski, escritor estadounidense.
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Con Presidente nuevo, un Congreso parcialmente renovado y algunos cambios en las Corporaciones Municipales, a la población guatemalteca se le intenta hacer creer que en cuestión de democracia nos hemos sacado un diez.
Luego de la transición en los poderes Legislativo y Ejecutivo y de la entrega, en algunos casos, de la vara edil, todavía se percibe cierta satisfacción por los votos libres y secretos emitidos en el proceso electoral.
Bien para algunos y mal para otros, el país cuenta con nuevas autoridades de Estado para el próximo período constitucional. Dentro de cuarenta y ocho meses, corre y va de nuevo, las personas que sumemos 18 años seremos convocadas a participar en el mismo ejercicio.
Atrás ha quedado la campaña por impulsar la participación ciudadana y la construcción de la democracia, un derecho que en la actualidad sólo puede ser ejercido con una boleta y un crayón. El silencio vuelve a rondar por todos los rincones del país y el poder se encuentra detenido, como es ya tradicional, entre burócratas que en su mayoría, por capacidad económica y no por su liderazgo social, han logrado acceder a los principales puestos políticos.
El ejercicio democrático no consiste únicamente en el sufragio, que de por sí, presenta una serie de dificultades para la mayoría de la población. En su sentido más amplio y aceptado, democracia es la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, y del predominio de sus intereses en la conducción del Estado. Los datos sobre pobreza, desigualdad, racismo y exclusión en Guatemala no concuerdan con esta concepción.
El año 1985 es señalado como el de «la apertura democrática». Es cierto, ganamos el derecho de acudir a las urnas cada cuatro años. Pero, ¿cuándo tendremos derecho a disfrutar de la verdadera democracia, la que garantiza el respeto a los derechos fundamentales y que a su vez, impulsan el desarrollo humano?
Una de las acciones de la pasada administración del Ministerio de Educación fue el cambio en la planificación de los objetivos pedagógicos por «competencias». Es la concepción de la selva en donde gana quien tenga más fuerza. Nos quieren construir como consumidores y no como ciudadanos. Casi lo logran: la mayoría de la población desconoce que el acceso a los satisfactores sociales, incluida la recreación, son un derecho y no una mercancía.
Vida, educación, trabajo digno, seguridad, salud, entre otras, son garantías reconocidas en la Constitución Política de la República a cargo del Estado. Sin embargo, hace falta exigirlas, hace falta la organización social que lo haga posible, hace falta un sistema democrático real que lo permita.