“La justicia es justicia según el castigo impuesto al crimen cometido”. Anónimo quizás la figura del crimen transnacional de los años cincuenta, fue el contrabando y el abigeato entre fronteras o más allá, la huida de un asesino de un país a otro, pero hasta ahí. Ahora es diferente. El narcotráfico internacional ha generado una nueva figura delictiva, pero luego de la captura de Roberto Barreda, por el caso Siekavizza, podemos ver claras señales que la globalización nos enfrenta, a las sociedades, a esa figura del crimen transnacional.
Un ejemplo que causó conmoción mundial lo observamos cuando el cantautor argentino, Facundo Cabral es asesinado en Guatemala, el 9 de julio del 2011, a pedido de un narcotraficante de Costa Rica quien tenía conflictos con otro narcotraficante de Nicaragua. Y además de los países mencionados, agreguemos que Estados Unidos aportó investigadores para buscar develar la verdad del atentado. Finalmente debemos mencionar que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, con personal multipaíses, participó en las detenciones de los sicarios. Este 2013, se juzgó a la ciudadana de Guatemala, María del Rosario Melgar Martínez, de 50 años, Mariaro, por el asesinato del ciudadano de Venezuela, Víctor Rivera Asuay, el 7 de abril del 2008, quien había trabajado en el vecino país de El Salvador. La acusada era la secretaria privada de la víctima y de acuerdo a la CICIG ella actuó a pedido del ciudadano de Guatemala, Jorge Mario Paredes, apodado “El Gordo”, quien, según la misma acusación le pagó a la sindicada en dólares, con dinero que estaría en Barbados. “El Gordo”, guarda prisión en Estados Unidos. Luego, más recientemente, a inicios de este noviembre del 2013, fue capturado en Mérida, Yucatán, México, el ciudadano de Guatemala, Roberto Barreda, por el Caso Siekavizza, quien huyó por Belice. La investigación inicial señala que recibía dinero vía Belice y que era un ciudadano de México, quien retiraba el dinero en el banco y por el pago de una comisión lo entregaba a Barreda. En cada uno de los tres casos aparecen escenarios diferentes, fuera de la geografía y la justicia de Guatemala. Hay convenios bilaterales entre Guatemala y muchos países en el mundo, y los mismos son aprovechados. Sin embargo, no existe en el ordenamiento jurídico guatemalteco una figura que esté encaminada a la lucha contra el crimen transnacional y esto más tarde o más temprano puede ser el talón de Aquiles en la aplicación de la justicia y la utilización de la ley guatemalteca, o lo que provoque una nueva figura legal. Guatemala avanza en la creación de leyes modernas para delitos modernos, como el narcotráfico, el blanqueo y la corrupción. Entiendo que son figuras del crimen local pero como ya hemos visto en los casos paradigmáticos anteriores, estamos ante una globalización del crimen. Y eso representa que el Estado tenga las herramientas legales para poder enfrentarlos y aplicar sanamente la ley en beneficio de una sociedad con mejor salud mental y capaz de vivir mejor.