La falta de control sobre las acciones del crimen organizado ha generado que las medidas de presión adoptadas por estos grupos delictivos atenten contra la vida de la niñez guatemalteca.
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El niño Víctor Alfredo García fue asesinado el 29 de noviembre del año pasado en la colonia El Martinico, zona 6 de la capital. Dos heridas de bala segaron la vida del infante de niño de 11 años, quien a esa edad sus principales ocupaciones eran la escuela y jugar con sus amigos.
Tres días antes del asesinato, el padre de Víctor Alfredo, recibió varias llamadas telefónicas en las que lo extorsionaban y amenazaban de muerte si no accedía a las peticiones que le hacían.
Los extorsionistas pedían Q 30 mil al padre de la víctima a cambio de no hacerle daño a su familia. La mañana del día del crimen, el padre de Víctor Alfredo se condujo hacia una Comisaría cercana a su residencia y denunció el hecho.
Horas más tarde su hijo era asesinado.
La investigación del Ministerio Público refiere que la víctima fue sacada «con engaño» por sus agresores, de su residencia en la colonia Los íngeles, zona 6, y fue conducido hacia El Martinico, donde le dieron muerte.
Por ese crimen enfrentan juicio í“scar David Padilla, alias Small y Ana Elizabeth Morales, ambos son miembros de la Mara 18 que opera en ese sector de la capital y son sindicados de asesinato.
Milton Durán, fiscal a cargo de la investigación refiere que los procesados son «dos de los más peligrosos pandilleros de la Mara 18» y que se dedican a la extorsión en esa zona.
El fiscal narra que el crimen en contra del niño fue «indiscriminado», y que el móvil establecido por la instancia investigadora fue la extorsión de la que era víctima el padre.