El Congreso y la reforma constitucional (I)


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A partir del día 27 de agosto del presente año, es responsabilidad del Congreso de la República el abocarse a conocer la iniciativa de reforma constitucional consistente en 35 artículos y cuatro transitorios, que el Presidente en Consejo de Ministros aprobó y entregó al presidente del Congreso, Gudy Rivera.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Si al momento existen otras propuestas de reforma constitucional cuyo trámite no se ha concluido, lo procedente es que por haber sido presentadas previamente, se aprueben o rechacen por el pleno, incluso existe la posibilidad que el pleno resuelva convertirlas en una sola iniciativa para su discusión y análisis.

Todos debemos respetar que los 158 diputados son “representantes del pueblo, dignatarios de la nación” tienen la responsabilidad de analizar, aprobar o modificar, así como adicionar o rechazar la totalidad de los artículos constitucionales propuestos. El Presidente de la República ya no debe interferir, mucho menos cabildear o presionar en cómo la propuesta presentada se trate en el Organismo Legislativo, ello es la separación de poderes.

El día 28 de agosto, la totalidad de los medios escritos cubrieron y comentaban la noticia, en uno de ellos se publicó un cuadro de las posturas de las bancadas respecto a la propuesta de reforma constitucional, en dicho cuadro se indicaba que 69 diputados, pertenecientes a 11 bancadas, se oponían y que 67 diputados, pertenecientes a tres bancadas, donde se incluye el partido oficial, apoyaban, encontrándose sin definir su postura 22 legisladores correspondientes a cuatro bancadas.

Aunque interesante la noticia, es prematuro considerar que esto es una realidad, es ilegal e improcedente estimar que el apoyo o rechazo de la propuesta de reforma proveniente del Ejecutivo va a hacerse por bancadas, especialmente si respetamos que el Organismo Legislativo se integra por diputados que deben representar al pueblo que los eligió. En las bancadas, especialmente en la bancada del partido oficial, hay diputados con diferente capacidad, experiencia y vivencia. Por tanto, es lógico considerar que en el mismo partido oficial habrá diferentes criterios, dependiendo de cada artículo en particular.

Decir que un diputado de extrema derecha, vinculado a Cacif, como Emmanuel Seidner tiene la formación y el pensamiento igual que un legislador como Iván Arévalo, Aroldo Quej o Arístides Crespo, es pretender ignorar la realidad y la representatividad que conforme a su distrito y sus electores tiene cada uno de ellos. Un hecho similar sería decir que José Alejandro Arévalo tiene una ética parecida a un Leonel Soto.

Y así podemos continuar en la comparación y análisis, lo que producirá una serie de criterios totalmente distintos, es obvio que cada uno de los 158 diputados se verán obligados a tomar una posición con respecto a la propuesta de reforma, artículo por artículo, tema por tema, como también lo debemos de hacer en la medida y posibilidad de nuestra capacidad los ciudadanos y con ello decantar, depurar, modificar o rechazar la propuesta de reforma constitucional que el Presidente y su Gabinete enviaron al Organismo Legislativo.

La democracia “es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”, por consiguiente la opinión de la supercúpula económica, de la Universidad Francisco Marroquín, de la Universidad Rafael Landívar y de la Universidad de San Carlos de Guatemala, igual que el voto de la ciudadanía de las zonas 14, 5, 18, ya no digamos los del oriente, el centro o el occidente del país, valen y merecen igual respeto.
¡Guatemala es primero!
Continuará