El comunicado de nuestros tanques de pensamiento


Eduardo-Blandon-Nueva

No hay duda que el juicio al general Efraín Ríos Montt ha encendido las pasiones nacionales e indispuesto los ánimos de los principales protagonistas del enfrentamiento armado interno. A la fecha se han presentado todos los argumentos posibles, pero con el transcurso de los días la inventiva humana producirá más. Hay apologías de todo tipo, entre ellas la escrita por un grupo de “intelectuales” que presume de pureza política, conciencia recta, sobriedad y niveles altos de iluminación.

Eduardo Blandón


Quienes firmaron la nota (Eduardo Stein y compañía) voluntaria o involuntariamente acuden al miedo como medio de persuasión. Piden a todos ser precavidos porque la aprobación de genocidio en los tribunales tendría consecuencias nefastas para el país. Dios guarde, sería como abrir una caja de pandora: ¿qué se dirá de Guatemala en el extranjero? Intuitivos, dicen, ojo porque no se trata solo del General, sino de Guatemala y su Estado.

Pero el terror que pretenden inspirar no queda ahí, continúa. Expresan que la paz estaría en riesgo si se condena a los autores por haber cometido genocidio. La polarización alcanzaría tales niveles que podríamos estar a la puerta de otro enfrentamiento armado interno (mutatis mutandis). Por tal razón, sugieren con sutileza, detener la locura de los tribunales.

Seguidamente, en los últimos párrafos, arriban a la intención verdadera del comunicado. Dicen que eso del genocidio es de carácter demencial, nunca concebible en los Acuerdos de Paz. Que el espíritu de esos textos aboga por el perdón y que seguir escarbando no hace sino alejar la voluntad auténtica de quienes firmaron los acuerdos políticos. Ahora sí se descubren y dicen no al genocidio.

Eso sí, políticos que son, dicen que con esto no quieren defender a nadie. Afirman reconocer los desmanes cometidos, pero siempre con mano blanda y queriendo quedar bien con todos, al mejor estilo de la diplomacia de los personajes que firmaron el texto. Y concluyen dándose baños egolátricos porque fueron ellos –dejan saber- quienes estuvieron en las negociaciones de paz y quienes saben (ellos siempre saben) qué le conviene a Guatemala.

Es una pena que algunos de ellos renieguen con sus acciones de un pasado si no brillante, al menos aceptable y hasta valiente. De los otros habría esperado más mesura en la defensa de un juicio justo, pero eso de recurrir al miedo y a la descalificación en un juicio que pretende dilucidar y hacer bien las cosas, no es sino de espíritus arrogantes. Al punto que afirman conocer lo que esperan las poblaciones ofendidas. Esos son nuestros tanques de pensamiento.