Tras una primera vuelta en la que ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta de los votos emitidos, mañana se realizará la segunda vuelta para elegir la Junta Directiva y el Tribunal de Honor del Colegio de Abogados de Guatemala, tema que adquiere importancia más allá del gremio por el papel que jugarán los electos en la conformación de la estructura de administración de justicia en el país.
Todos sabemos que alrededor de la integración de las Cortes y, en general de las actuaciones de las comisiones de postulación, se mueven enormes intereses y lo que ha sucedido con la Corte Suprema de Justicia es una muestra dolorosa de lo mal que está nuestro sistema. Desde las elecciones en los colegios profesionales hasta la elección o designación de decanos de facultades y aun de rectores, el proceso se ha politizado porque es la forma en que grupos de poder paralelo y aun del crimen organizado pueden mantener el control de la estructura de justicia para afirmar el régimen de impunidad.
Se sabe, por ejemplo, que a los abogados que trabajan en el Organismo Judicial se les ha ofrecido la oportunidad de gozar de becas en Europa, concretamente en España, siempre y cuando acrediten mediante foto captada con su teléfono celular, que votaron a favor de la planilla que ha gozado de más recursos y que tiene evidentes vínculos con sectores interesados, por lo menos, en que no se produzcan cambios significativos en la forma en que operan los tribunales.
Curiosamente los responsables de organizar la votación no han prohibido el ingreso de celulares, lo que daría mayor independencia a muchos de los electores y de esa forma se podría pensar en una competencia por lo menos más pareja y no desequilibrada por la influencia de enormes cantidades de dinero.
La mayoría de los colegiados se abstiene de participar, dejando la decisión en manos de quienes son movilizados de acuerdo a los intereses relatados y de esa forma se convierten en mayoría y pueden ejercer el control a la hora de integrar las listas de los nominados para cargos esenciales en la lucha contra la impunidad. Una masiva afluencia de los abogados colegiados que tienen absoluta independencia podría revertir tendencias y dar la oportunidad al Colegio de librarse de los controles que ejercen sobre las instituciones de justicia los grupos paralelos que necesitan de la impunidad para mantener sus operaciones sin problema. Habrá que ver si se produce esa movilización de los buenos, que son más que los malos, para sentar un sano precedente.