El clavo está en los jóvenes


Un asiduo lector me hizo ver que a su juicio el pecado capital del Renap ha estado en su incapacidad de registrar debidamente a los jóvenes que en los años 2009 y 2010 cumplieron los 18 años, puesto que el trámite para obtener su cédula de vecindad no pudieron efectuarlo, porque sus respectivas municipalidades dejaron de emitirlas. Si se analiza la razón de este criterio le damos la razón, puesto que si el RENAP hubiera querido cumplir con su gorda obligación, no era necesario utilizar tanto equipo y sistema informático, bastaba hacerlo a mano, asentando los registros en aquellos gordos y pesados libros. Pero es indudable que cuando se interponen los mezquinos intereses politiqueros todo cabe en lo posible.

Francisco Cáceres Barrios

Digo que el clavo está en los jóvenes, porque aunque todos necesitamos contar y conservar nuestros documentos de identificación, para nadie este requisito es tan importante. Si un joven requiere conducir vehí­culo automotor, la licencia no la puede obtener sin su documento de identificación personal, como si le exigen en cualquier trámite la solvencia de sus antecedentes policí­acos o penales y lo mismo ocurre para solicitar empleo, abrir una cuenta monetaria en cualquier banco del sistema, para otorgarle su pasaporte e incluso, para inscribirse en un centro educativo y ¿qué decir cuando al paso que vamos cientos de miles de jóvenes no van a poder votar?, ¿será que los del partido oficial ya temen que el rechazo mayoritario de la juventud por el mal actuar y comportamiento del gobierno actual va a surtir sus efectos en las elecciones del año entrante, puesto que al no tener cédula, ni DPI no podrán ejercer el sagrado derecho al sufragio?

Es indudable que los jóvenes son los que más padecen la falta de identificación. Uno de ellos decí­a sentirse igual que nuestros paisanos en el extranjero. Que conste, este comentario no lo escribo para aunarme a la presión dirigida al presidente Colom para que tome pronto la decisión de intervenir el Renap, al contrario, creo que serí­a una medida desacertada, por cuanto no es necesario recurrir otra vez al retorcimiento constitucional, que no contempla la intervención de instituciones autónomas, pues el problema del Renap no radica en las leyes que lo rigen, sino en la gente que se escogió para cumplir un anhelo ciudadano desde hace ya mucho tiempo. Por ejemplo, ¿alguien cree que el comportamiento del representante del Congreso de la República estuvo alejado a lo que ellos, por años, nos tienen acostumbrados?; ¿quién estuvo satisfecho con la designación que se hizo para ocupar el principal cargo ejecutivo, que recayó en quien vendiera el equipo informático que a la hora de implementar el sistema resultó un rotundo fracaso?, ¿tanto les cuesta entender a nuestros polí­ticos que sus fracasos provienen del no haber escogido a sus colaboradores sobre las bases de honradez, experiencia y capacidad?