Sé que muy pocos leen esto y muchos son mis cobardes enemigos y a otros les importa un comino, sobre todo para quienes va dirigido, como les importa un comino lo que otros periodistas escriben, dicen o publican. El cuero de la sinvergüenza ha crecido con el correr de los años.
El circo que todos conocemos y que está plasmado en un esbozo de novela que pienso publicar, tiene payasos, animales de todo tipo. Equilibristas tránsfugas y vagos indolentes que tienen año y medio de no trabajar pero que ya han ganado 900 millones de quetzales y que solo se dedican a negocios turbios.
Los miembros de este circo de desvergüenza nacional tiene transeros de todo tipo, traficantes de armas, amigos de reos convictos, proveedores de obras inservibles, amigos fieles del narcotráfico, han fundado su propia mara a la que usted le puede poner el nombre que quiera que lo tienen mejor merecido que los otros.
Todos son líderes patriotas unidos en un afán común de principios y valores como: robar, extorsionar y hasta ser pederastas, violadores, agentes de empleos por no trabajar, prometedores de ocasión y mentirosos por vocación. Así son ellos. Todos han tenido un presidente, que es como el director del circo pero algunos hacen cosas que divierten ocasionalmente. El nuevo director (a cuya ignorancia todo le viene del norte), ya contrató asesores de imagen que llenan de boletines y mensajes vía internet anunciando actos bochornosos, sin importancia, absurdos, estúpidos e inútiles, consiguió su propio chef personal, una limusina regalada por Taiwán, que como me dijo un embajador “ese dinero del superávit de nuestro presupuesto lo regalamos a los poquísimos países que aún mantienen relaciones diplomáticas con nosotros, incluso a presidentes y otros funcionarios”, pues a este le dieron su limusina . Este nuevo director es un digno representante de la iniciativa privada, solo que mientras sus compañeros explotan a sus trabajadores, este no hace trabajar a los empleados del circo; pero eso sí, se convierte en un mesías que visita centros que necesitan milagros de verdad para subsistir, visitas sociales, cenas y recepciones. Todo un dandi con buenísima vida, sin trabajar y ganar jugoso sueldo. Yo trabajé 54 años de mi vida y cometí una falta grave (no delito), que me arruinó la vida, en tanto, allá, en ese burlesque todos los días cometen errores, como tratar de sobornar a un periodista o participar en fraudes estatales y posiblemente asesinatos, sin que nadie diga nada, ya no digamos las alegres borracheras que constantemente tienen, pero que se mantienen en silencio gracias a que un periodista deshonesto inventó la “fafa” que todo lo resuelve para no salir en los medios cuando se hacen cosas malas y salir cuando son buenas y purisísimas mentiras
Por supuesto que nadie va a los tribunales. Esperarán a que tengan 80 años de edad, igual que los cardenales que no pueden votar, o los militares que deben juzgar. O los magistrados de la Corte Suprema que se SUPONE TIENEN QUE RENUNCIAR AL CUMPLIR 75 AÑOS. Yo me opongo a esto último, pero como dicen “la ley es la ley” o solo creen en ella cuando van al bote, no una sino varias veces por estafa y otros delitos. Solo que estos cirqueros de que hablamos al comienzo, saldrán libres por falta de pruebas.
Y no vayan a creer que no les pagan. En el contrato que tienen por cuatro años se embolsan “legalmente” y con el sudor de sus posaderas, más o menos casi los tres millones de quetzales más sus ayudantes en el buen vivir, que son muchos.
Y nosotros, los que defendemos la DEMOCRACIA, dentro de dos años y medio nombraremos a los mismos titiriteros del circo más nefasto que tiene este país… El que se anuncia como el DEPREDADOR DEL PUEBLO.