La bolsa rusa se hundió ayer tras la decisión de Rusia de reconocer la independencia de las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia, ya que los inversores consideraron que el clima de negocios en el país es cada vez más irrespirable.
Los dos principales índices bursátiles, el RTS y el Micex, muy deprimidos tras el comienzo de la crisis con Georgia, cayeron a sus menores niveles desde el otoño boreal de 2006. Retomaron no obstante un poco de color en la tarde, pero cerraron en baja de 4,3% y 2%, respectivamente.
Paralelamente, el dólar ganó más de 1% frente al rublo, su mayor nivel desde mediados de marzo.
«Los inversores claramente tuvieron miedo de que (el reconocimiento de las dos repúblicas separatistas) signifique un nuevo aumento de las tensiones entre Rusia y Occidente», estimó David Aserkoff, analista del banco Renaissance Capital.
Según Aserkoff, el mercado debe su relativa recuperación sólo a la subida de las cotizaciones del petróleo y al hecho de que está «completamente sobrevendido».
«La declaración (del presidente ruso, Dimitri) Medvedev sobre la firma del decreto de reconocimiento de la independencia de Abjasia y de Osetia del Sur fue la noticia del día en el mercado ruso», indicó asimismo Evgueni Nossov, analista de la sociedad de inversiones Aton, en una nota.
Y no es que la decisión de Medvedev fuera una verdadera sorpresa. «Nadie dudaba de que este decreto sería firmado: las autoridades rusas decidieron ir hasta el final» en el conflicto que les opone a Georgia, indicó.
Nossov también mencionó el anuncio realizado el lunes por el primer ministro, Vladimir Putin, de que Rusia abandonaría algunos acuerdos asumidos con vistas a su adhesión a la Organización Mundial del Comercio (OMC), pese a que es el último gran país industrializado que no la integra.
El anuncio de Putin claramente echó un jarro de agua fría sobre los mercados y corre el riesgo de frenar los flujos de capitales hacia Rusia, consideró Natalia Orlova, analista del banco ruso Alfa.
Desde el estallido de la crisis con Georgia el 8 de agosto, los inversores se mostraron contrariados por la actitud de las autoridades rusas en las polémicas en torno al grupo petrolero TNK-BP y la metalúrgica Metchel, que hoy pasaron a segundo plano.
Para los analistas de la empresa de análisis Advanced Research, el reconocimiento ruso de las dos regiones separatistas «no da lugar a ninguna ilusión sobre una resolución rápida del conflicto».
«Además, tememos que el gobierno republicano del presidente estadounidense (George W. Bush) intente mantener un nivel de tensión elevado antes de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre, ya que la retórica antirrusa agresiva se convirtió en una ventaja de peso para el candidato republicano John McCain», subrayaron.