El Canal de la discordia


Editorial_LH

En el gobierno de Alfonso Portillo se decidió entregar el Canal 5 de la televisión abierta a la Academia de Lenguas Mayas, en lo que fue una forma de impedir que esa frecuencia fuera a parar a manos del monopolio de la televisión guatemalteca que ya le habí­a puesto el ojo. Ciertamente la Academia de Lenguas Mayas no ha tenido éxito en hacer andar un proyecto serio para utilizar ese medio de comunicación, pero ahora resulta que con ese argumento, el grupo de í­ntimos del señor Colom está viendo cómo se apropia de la frecuencia mediante un usufructo para una entidad a la que están ligados.

 


Cuando tomó posesión de la presidencia, Colom dijo que el suyo serí­a un gobierno con rostro Maya lo que, a la luz de los hechos y las circunstancias, no pasó de ser una frase bonita para impresionar a los invitados a su investidura como Presidente de la República, puesto que en realidad su administración ha hecho menos por la identidad de los pueblos guatemaltecos aun que el anterior de Berger que se limitó a poner como edecanes en casa presidencial a mujeres vestidas con trajes tí­picos.
 
 Una forma de exaltar nuestra diversidad cultural pudo ser el apoyo a la difusión no sólo de las lenguas sino de la cultura de los pueblos que habitan el paí­s y el Gobierno pudo haber instruido al Ministerio de Cultura para que diseñara toda una estrategia de comunicación importante para tal objetivo. Sin embargo, la comunicación global del régimen se basó únicamente en el esfuerzo por impulsar la candidatura presidencial de la mujer del presidente, como se hizo en todas y cada una de las ramas de la administración pública, y nunca se pensó en utilizar ningún medio ni canal para darle realmente ese rostro Maya que hubiera marcado una gran diferencia y que algunos creyeron posible porque habí­an visto a Colom vestido de sacerdote maya y cómo podí­a él mismo encarnar esa nueva visión.
 
 No creemos que la Academia de Lenguas Mayas haya cumplido con las expectativas creadas cuando se les otorgó la concesión, pero menos creemos que el mismo deba terminar como premio de consuelo y medio de vida para algunos bolitos que acompañaron al mandatario en su gestión. En otras palabras, este gobierno no tiene ya nada que decir al respecto y debe haber un debate para que se discuta el buen uso que se tiene que hacer de esa frecuencia, sin la interferencia de intereses corruptos que están maniobrando para trasladar tan valioso activo a una entidad manipulada. Estos esfuerzos de última hora apestan a corrupción y sólo son posibles por la pasividad de nuestra gente que todo lo ve y todo lo aguanta.

Minutero:
Nunca se habí­a visto 
un soborno tan descarado; 
a la contralora han callado 
con duplicarle su pisto