En los aspectos de fondo del acto de transmisión de mando, es de observar que a diferencia de los extensos y muchos actos de inauguración de obras, varias inconclusas y de la más elevada inversión publicitaria en la historia, para despedirse el ex presidente í“scar Berger empleó menos de nueve minutos, incluyendo el vocativo en su último discurso como presidente saliente en ese trascendental acto.
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En el vocativo, después de cuatro años de haber ejercido la primera magistratura, í“scar Berger no respetó el orden jerárquico del Estado que contiene el artículo 190 de la Constitución, al referirse primero a los presidentes de los organismos Legislativo y Judicial y después al Vicepresidente de la República.
Aunque indudablemente, más de algún agradecido y muy beneficiado económicamente empresario de la Prensa estima que fue adecuado que el presidente saliente leyera la totalidad de su discurso, el contenido del mismo fue pobre. Desaprovechó cumplir con el más importante mandato que tiene alguien que concluye, el de informar de cara al Sol, de forma pública y personalmente a la comunidad nacional e internacional cuáles fueron los logros de los cuatro años de su gobierno.
El énfasis lo hizo sobre algo que es evidentemente inexacto, que entregaba «un mejor país», que el mismo «quedaba mejor ordenado». Cómo puede afirmar tales hechos, basta ver las estadísticas de asesinatos, crímenes y delitos. Puede considerarse un mejor país aquel donde el principal rubro de ingresos es las remesas familiares, donde los índices de extrema pobreza, de analfabetismo, mortalidad infantil, de inflación son cada día más altos y donde miles de hombres, mujeres y ancianos quedaron estafados por sus amigos banqueros (impunes).
Adecuado sí es que haya indicado que debe de continuarse la búsqueda de lo que puede ser la agenda social y lógico fue que le agradeciera a sus colaboradores el haberle acompañado y aplaudido hasta el último segundo en una gestión donde la cúpula empresarial se enriqueció aún más y se benefició por privilegios y exoneraciones de impuestos que no trasladó o compartió a la gran mayoría de los guatemaltecos.
Es correcto el reconocimiento que su gestión será evaluada con más exactitud posteriormente, aunque una encuesta en la radio ya lo calificara este mes como el más inadecuado de los últimos seis gobernantes que el país ha tenido.
De este momento en adelante, se comprobará si el Fiscal General de la Nación actúa de forma imparcial y autónoma, igual que la Contraloría de Cuentas y el Congreso de la República, en analizar la gestión gubernamental, el respeto que se haya hecho o no de la Constitución y de las leyes por el ex presidente Berger; así como el adecuado o no manejo del gasto público, incluyendo la erogación del acto de transmisión de mando.
La nueva legislatura tendrá que requerir a la Contraloría General el examen minucioso de la ejecución presupuestaria de ingresos y egresos del Estado, especialmente en los gastos del Aeropuerto Internacional La Aurora y los cuatro aeropuertos departamentales.
Continúa.