El cambio de mando (I)


Hace apenas ocho dí­as pudimos presenciar a través de los medios de comunicación social la sesión solemne de juramentación del Organismo Legislativo, del Presidente, Vicepresidente de la República y la del nuevo Gabinete.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

En un paí­s polí­ticamente más maduro, se hubiera invitado a la totalidad de los ex presidentes y vicepresidentes de la República de conformidad a la ley, evidenciando el respeto a la institucionalidad que corresponde a quienes han tenido estas altas investiduras. Talvez en el corto futuro se respetará las normas protocolarias y polí­ticas y estarán todos presentes, enalteciendo el sistema de alternabilidad legí­tima y democrática.

El evento debe de ser analizado tanto en su forma como en su fondo, cómo entregan y cómo asumen, los indicios implí­citos nos darán una orientación que procede tener en cuenta.

En su forma: el haber existido un lapso de más de dos meses permitió a la comunidad internacional poder considerar la posibilidad de que muchos presidentes, vicepresidentes y un representante de una casa reinante; así­ como ministros o funcionarios de alto nivel, decidieran honrar a nuestro paí­s con su presencia.

Sin duda de ninguna especie, la elección de un gobierno de forma democrática es motivo de satisfacción en todo el continente y en el mundo. Llama significativamente la atención que esta vez el representante del gobierno de los Estados Unidos no haya sido un miembro de la familia Bush, seguramente la cúpula económica del paí­s, que cuidadosamente contribuye a la campaña polí­tica en los Estados Unidos y en particular a los candidatos republicanos, no se movió para solicitar esa presencia, dando así­ una clara señal que el gobierno de tendencia socialdemócrata que eligió la mayorí­a de los ciudadanos guatemaltecos no es de su agrado.

Mejoró un poco la organización e implementación de parte del gobierno saliente, bendito sea Dios no se repitió la malacrianza y groserí­a que intencionalmente cometió hace ocho años el gobierno saliente del PAN, que a través del Organismo Legislativo saliente saboteó el cronograma de la toma de posesión del gobierno que encabezaba Alfonso Portillo y el suscrito, haciendo que la parte que se desarrolla en el Teatro Nacional, donde se efectúa la entrega de los salientes y la juramentación del Presidente y Vicepresidente entrantes, se retrasara por varias horas incomodando y ofendiendo a las delegaciones que nos honraron con su presencia.

Hoy se respetó relativamente la puntualidad e incluso fue un acierto que se juramentara de forma continuada a la sesión solemne al Gabinete entrante, aunque no faltaron quienes intencionalmente demostraron su rechazo al nuevo gobierno, por ejemplo el miembro de la supercúpula económica, Juan Luis Bosch y su señora madre se levantaron y retiraron previo a que el presidente ílvaro Colom y el vicepresidente Rafael Espada fueran juramentados.

La prensa comentó las faltas de respeto que se dieron al estar algunos diputados conversando en la sesión solemne, así­ como al abandonar parte de ellos el Teatro Nacional y no estar presentes en la juramentación del nuevo Gabinete. Estos hechos deben superarse, de lo contrario los visitantes, la juventud y la población que observa a través de los medios televisivos cuestionan la falta de solemnidad y respeto a que están obligados los representantes.

Fue muy emotivo el uso del tum y la chirimí­a, así­ como el acto popular en la Plaza de la Constitución, con la presencia de la Guatemala multiétnica, multicultural y multilingí¼e.

Continúa.