Durante el discurso que el Ingeniero ílvaro Colom pronunció el pasado lunes, luego de ser investido como el séptimo Presidente Constitucional de la llamada era democrática, abordó importantes temas recalcando su firme compromiso de buscar el beneficio de los que menos tienen. Textualmente dijo: «Hoy empieza el privilegio de los pobres, de los sin oportunidad… estoy convencido que dándole al que menos tiene vamos a tener más todos».
Además de ratificar su apoyo para el sector justicia en la lucha contra la impunidad y el crimen organizado. El nuevo gobernante recordó a los dos principales líderes socialdemócratas en la historia de Guatemala, el Doctor Alberto Fuentes Mohr y el licenciado Manuel Colom Argueta, quienes murieron en forma violenta durante lo que el Presidente calificó de «guerra perversa», al referirse al llamado conflicto armado interno que sacudió al país durante casi 40 años con el saldo trágico de más de 250 mil víctimas.
Hay que señalar que Manuel Colom Argueta, quien figura en las páginas de la historia como el mejor Alcalde de la ciudad de Guatemala y con la jerarquía de máximo líder de la oposición en la década de los años setenta, era tío del ahora Presidente. ílvaro Colom indicó que con su muerte habían asesinado la esperanza de los guatemaltecos por un futuro mejor. También mencionó la fecha del 22 de marzo de 1979, pero lamentablemente no profundizó en su significado, por lo que la cita pasó inadvertida. Por ello es oportuno puntualizar que ese día, se produjo el atentado que le costó la vida al ex alcalde.
Manuel Colom Argueta fue objeto de una emboscada en la zona 9 de la capital de Guatemala, en la que, según diferentes versiones, participaron alrededor de 15 hombres fuertemente armados con ametralladoras, tripulantes de tres autos y dos motocicletas. Varios informes señalan que mientras se ejecutaba el asesinato, sobrevoló el área, a baja altura, un helicóptero en el que viajaban dos oficiales del Ejército. El líder político fue impactado por 24 proyectiles. La mayor parte de las heridas se concentraron en el cráneo, la cara y el tórax.
Todo indica que su ejecución fue promovida para allanar el camino a favor de la candidatura presidencial del entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército, pues Colom Argueta, luego de la inscripción de su partido, siete días antes, era un candidato invencible. Con su asesinato no solo asesinaron la esperanza, sino castraron el desarrollo político del país en beneficio de grupos minoritarios, pero con gran poder económico, quienes en los últimos años han controlado las instituciones del Estado asegurando la protección de sus intereses.