El aporte de CICIG


Creada hace tres años con el mandato de ayudar al combate de los grupos clandestinos y del crimen organizado, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala presentó ayer un informe y el comisionado Francisco Dall´Anese nos lanzó un reto al decir que es posible terminar con la impunidad, aunque, por supuesto, debemos decir que la tarea es descomunal dados los profundos arraigos que tiene ese vicio dentro de la estructura jurí­dica, económica, polí­tica y social de Guatemala.


No se puede negar que la CICIG nos vino a demostrar que se pueden realizar investigaciones serias, objetivas y cientí­ficas para combatir el crimen y aun en un caso que no estaba directamente en el marco de su mandato, el asesinato de Rodrigo Rosenberg, nos ofreció una muestra clara de que es posible resolver aun los más intrincados casos cuando hay voluntad y determinación de seguir los hilos de investigaciones realizadas por personal comprometido con la verdad y con la justicia.

Pero apenas se ha tocado la punta de un enorme iceberg que subyace en la realidad guatemalteca y aun en esos casos paradigmáticos que conforman ese selecto grupo de los seguidos por CICIG, no sólo puede haber errores de la misma institución sino que, además, se ha evidenciado el enorme valladar que significa la cooptación de los instrumentos de justicia por el crimen organizado que no renunciará fácilmente a esos privilegios que han ido construyendo durante décadas enteras.

El gran ingrediente que hace falta es que los guatemaltecos nos sumemos a la lucha contra la impunidad con todo fervor y decisión. No podemos seguir creyendo que la justicia, por propia mano, es sustituta de la que nos niegan las autoridades. Claro está que cuando uno ve la justicia burlada de manera flagrante, mediante resoluciones judiciales que son una muestra clara del control que los criminales mantienen del aparato, puede tener la tentación de pensar en que si no hay justicia humana ni justicia divina, aunque sea venganza debiera haber, pero una sociedad que cede a esas tentaciones, lógicas y comprensibles, pero no por ello aceptables, se termina prostituyendo y envileciendo.

Por ello es que apoyar a CICIG y sumarnos a la lucha contra la impunidad es el único camino que tenemos como paí­s civilizado que busca salir del descalabro y construir un verdadero estado de derecho. Como dijo el Comisionado, es posible terminar con la impunidad, pero sostenemos que esa al final de cuentas no es tarea de la CICIG, sino tarea de los guatemaltecos que debemos apoyarnos en el ente internacional para avanzar con paso firme, pero entendiendo que la responsabilidad final es y será únicamente nuestra.