El «Angolagate» sienta en el banquillo a personalidades francesas


El juicio sobre el «Angolagate», el escándalo por una presunta operación de tráfico de armas con Angola que salpicó en los años 90 a decenas de personalidades francesas, comenzó hoy en Parí­s.


Un abogado del gobierno de Luanda, Francis Teitgen, dijo que intentará impedir la celebración del juicio, invocando como argumento las leyes francesas de confidencialidad que permiten a terceros paí­ses defender sus secretos militares.

El caso, que en Francia se conoce como el «Angolagate», aborda la presunta implicación de 42 polí­ticos, empresarios y otras personalidades en la venta de armas a Angola, en violación de un embargo impuesto por la ONU.

El juicio se centra en el tráfico de 790 millones de dólares (590 millones de euros) en armas al paí­s africano entre 1993 y 1998, en el momento álgido de la guerra entre las tropas del presidente angoleño Eduardo Dos Santos y los rebeldes de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), liderados por Jonas Savimbi.

Los jueces franceses acusan a Dos Santos de haber solicitado al multimillonario ruso-israelí­ Arcady Gaydamak y al empresario francés Pierre Falcone enví­os de armas después de que Francia se negase a venderle un cargamento de tanques en violación del embargo de Naciones Unidas.

Los dos están acusados de actuar como intermediarios en las entregas ilegales de armas procedentes de Europa del Este, con la complicidad de varios altos responsables franceses, que habrí­an cobrado sobornos.

Ambos podrí­an ser condenados a diez años de prisión.

Falcone estuvo presente en la apertura del juicio, pero no Gaydamak, del que se cree que está escondido en Israel.

Jean-Christophe Mitterrand, hijo del difunto ex presidente francés Franí§ois Mitterrand y antiguo consejero suyo, está acusado de «complicidad en tráfico ilegal y malversación», así­ como de aceptar sobornos por valor de 2,6 millones de dólares.

El ex ministro del Interior Charles Pasqua y su hombre de confianza, Jean-Charles Marchiani, también podrí­an ser condenados a 10 años de cárcel por tráfico de influencias en favor de las autoridades angoleñas.

Pasqua negó el lunes las acusaciones y dejó entender que están motivadas por razones polí­ticas.

«Se ha hecho todo por implicarme en un caso con el que no tengo nada que ver», dijo Pasqua a la radio Europe 1.

Entre los 42 acusados figuran también el escritor francés Paul-Loup Sulitzer y ex el consejero de Mitterrand Jacques Attali, que podrí­an ser condenados a cinco años de prisión por venderle a Angola el acceso a sus contactos polí­ticos.

El «Angolagate» envenenó durante años las relaciones entre Parí­s y Luanda. Ahora, el juicio se produce en un momento delicado para Francia, que intenta fortalecer sus ví­nculos con el principal productor africano de petróleo.

Según la acusación, tanques, obuses, minas, helicópteros e incluso seis buques de guerra fueron vendidos a Angola a lo largo de cinco años.

Angola intenta reconstruirse tras una guerra civil de 27 años que concluyó en 2002, con un balance de medio millón de muertos.

Las audiencias ante el tribunal parisino continuarán hasta marzo.