El análisis que no se hizo


El martes 14 Prensa Libre realizó una encuesta con motivo de los 18 meses del gobierno Torres-Colom y destinó su titular a indicar que el 53.8%% de la población no desaprueba al actual gobierno, lo que significa que más de la mitad de guatemaltecos mayores de 18 años, no están contentos con la esperanza de mejorar, que se suponí­a nos traí­an las promesas del entonces candidato. Esto, con o sin encuesta, para nadie es un secreto, hay descontento generalizado y encima de eso, se está propiciando, directa o indirectamente, un mayor divisionismo entre los chapines, ya sea por condiciones económicas entre «ricos y pobres» o por razón de raza «indios o ladinos».

Héctor Luna Troccoli

 Lo que no podemos negar es que la mayorí­a de funcionarios tienen cuero de danta y ante lo mal que le va a la mayorí­a, ellos sonrí­en, entre otras cosas, porque les va muy bien.

   Dentro de la encuesta, pese a tener este medio de comunicación bastantes analistas, creo que no se analizaron-valga la redundancia, algunos aspectos significativos y muy elocuentes que nos permite tener una apreciación más acorde con la ingrata realidad que nos consume.

   Tomando como base esta labor realizada por la conocida empresa Vox Latina, quisiera centrarme en tres temas que fueron vistos un tanto superficialmente e incluso, mostrando resultados que no son los idóneos.

 Colom reiterativamente, en, durante y después de la campaña, enfatizó que su gobierno serí­a fundamentalmente por y para los pobres, que por fin mandarí­an los pobres y otras frases por el estilo. Sin embargo, ante la pregunta de si la situación de los pobres ha empeorado o mejorado aunque Prensa Libre dice que está «igual que antes», yo digo que no, porque la respuesta fue de un 43.4 %% que dijo que seguí­a igual, pero, y aquí­ está el detalle,  se les pasó por alto, 27.9%% que dijo que habí­a empeorado, lo que en términos reales nos indica que la pobreza ha aumentado en 28 guatemaltecos más, por cada cien, por lo que al sumar ambas cifras tenemos que hoy por hoy 71 de cada cien pueden estar dentro de grados de pobreza de la extrema a la «tradicional».

  Por supuesto que aparte de ello, en cuanto a seguridad (cuatro ministros en 18 meses),  hay 67 guatemaltecos más que creen que ha aumentado y 25 que creen que sigue igual y solo seis creen que disminuyó. Eso nos dice que de cada cien paisanos casi 83 (82.9%%), están atormentados por la delincuencia y la inseguridad, aquella misma que Colom dijo que iba a combatir «con inteligencia». ¡Puchis!.

 El tercer aspecto que llamó mi atención es el relativo al tema de la corrupción, de la cual, honestamente, no hay gobierno que se salve de 1954 para acá, pero uno de los que se lleva las palmas, junto con el de Portillo y Serrano, es el actual. En efecto, 43.4 guatemaltecos de cien dicen que la corrupción sigue igual que antes, o sea, echa una m… y 42.8 dicen que ha empeorado. Técnicamente-como dirí­an los jueces económicos y deportivos- hay un empate entre igual y peor, pero el resultado final es de 86.2 guatemaltecos que saben creen y perciben a millas de distancia que la corrupción reina en este gobierno, aunque, afortunadamente,  hay ocho de cada cien, que deben ser funcionarios, empleados o parientes de los gobernantes de turno, que afirman que la corrupción ha disminuido, lo cual también podrí­a deberse a que durante los últimos 18 meses no han permanecido en Guatemala, pues entonces posiblemente les darí­a rabia ver en los medios de comunicación las sonrisas irónicas del patojo Escrivá, ex director de Covial; de Solórzano, ex director de Fonapaz; de Meyer; de Girón y Morales que se robaron cuanto pisto pudieron del Congreso y la satisfacción casi generalizada de los diputados.

  Es lógico suponer que el gobierno tenga su propia encuesta y en ella se afirme que Dios bajó del cielo y dotó al matrimonio Torres-Colom del poder para formar un nuevo paraí­so en Guatemala, que es en el que realmente estamos viviendo, aunque le pese a los golpistas, desestabilizadores, agitadores y malencarados con el actual y honestí­simo gobierno, que somos la mayorí­a.

 Así­ que ya lo saben, según la percepción oficial, aquí­ terminó la delincuencia, la violencia, la corrupción y los pobres desaparecieron, para convertirse en unos 9 millones de nuevos ricos. Que bien…