«El amor a nuestras familias nos hace olvidarnos de nosotros mismos»


En enero de este año, las remesas reportaron una disminución en el enví­o, con respecto al mismo mes del año pasado. Sin embargo, esta rebaja está explicada por factores de coyuntura, pero se asegura que, al menos, el nivel de remesas no se reducirá a largo plazo.

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

En el primer mes de este año, se recibieron más 290 millones de dólares en concepto de remesas, según datos del Banco de Guatemala. Esto representa un número menor al recibido en enero de 2008, cuando se recibieron 314.6 millones de dólares.

Sin embargo, esto no deberí­a representar una alerta, ya que enero es un mes atí­pico para realizar proyecciones, según evalúan los expertos, quienes insisten en esperar algunos cuantos meses para conocer el impacto de la crisis financiera en nuestra economí­a.

CRISIS FINANCIERA

El primer factor obvio que salta a la vista es la crisis financiera en la que está sumido Estados Unidos y que afecta sensiblemente en el desempleo de la población en general. Según Fernando Muñoz, lí­der migrante y presidente del Movimiento de Inmigrantes Guatemaltecos (Migua), la crisis financiera ha puesto en una situación difí­cil a los connacionales que viven en el paí­s norteamericano.

Según Muñoz, varios migrantes están tentados en retornar al paí­s; esencialmente, explica Muñoz, esto se debe a que en Estados Unidos el tema de la renta de inmuebles se ha puesto muy difí­cil, sobre todo por los altos costos. «En Guatemala, aunque igual no tengan trabajo, al menos han asegurado su casa», argumentando que ése es el tema que más les preocupa.

Sin embargo, la mayorí­a de migrantes no piensan realmente en esa posibilidad, y en realidad están a la expectativa de que se resuelvan algunos factores que afectan al desempleo.

Uno de ellos, es el plan de rescate financiero que actualmente está siendo aprobado por el Congreso y el Senado de Estados Unidos, a solicitud del nuevo presidente Barack Obama.

Ví­ctor Lozano, oficial administrativo y de operaciones de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), advierte que, con un nuevo gobierno, la población siempre permanece a la expectativa, y es normal que la economí­a se resienta, mientras se resuelvan las dudas.

Otro de los factores que afecta es que, a nivel general, Estados Unidos ha reportado un aumento en el desempleo, a 7.6 por ciento, lo que afecta también a migrantes, incluidos los legales y los indocumentados.

Pese a ello, según el ya citado Fernando Muñoz, los migrantes intentan mantenerse a flote, esperando a que la situación mejore. El presidente de Migua refiere que muchos migrantes están haciendo uso de programas de beneficencia que ofrece el Gobierno, como los cupones de descuento, que anteriormente los rechazaban. Y esto es válido para los migrantes legales, como para los indocumentados que demuestran tener hijos pequeños.

Otro factor que debe ser tomado en cuenta, es que en enero y febrero, el invierno aún persiste en Estados Unidos, especialmente en el centro y noreste de ese paí­s; la nieve cubre los campos agrí­colas, por lo que la agricultura se paraliza, y éste es un sector en el que muchos migrantes guatemaltecos trabajan.

De la misma forma, refiere Muñoz, por la nieve se paralizan ciertas actividades laborales, como la misma construcción o la jardinerí­a, por mencionar algunos ejemplos, sectores de la economí­a en donde buena parte de los chapines en Estados Unidos trabajan. De hecho, la OIM tiene datos que el 20 por ciento de guatemaltecos en ese paí­s trabaja en el sector de la construcción.

MES ATíPICO

La baja de remesas en enero no deberí­a causar extrañeza. De hecho, el ya citado Ví­ctor Lozano, de la OIM, refiere que el mes pasado es atí­pico, y que no se pueden hacer especulaciones. «Se debe evaluar enero, febrero y hasta marzo, para empezar a hacer proyecciones», refirió.

De hecho, la OIM prevé que para final del año, se obtenga el mismo número de remesas que se recibieron para este año.

Fernando Muñoz también dio su versión al respecto, desde su óptica como migrante. Explica, por ejemplo, que el problema de la nieve persiste en febrero, y que marzo, con la entrada a la primavera, se empiezan a contratar a miles de migrantes para los campos agrí­colas, por lo que se beneficia a la población migrante que opta a estos puestos.

Y, a pesar de que enero sufrió una baja sensible, Muñoz refiere que el primer mes del año siempre es difí­cil. «Recién estamos saliendo de los gastos de fin de año, y es lógico que nos apretemos un poco el cinturó, porque muchos caemos en los ganchos de los almacenes y compramos en diciembre; en enero, lógicamente, debemos pagar las tarjetas de crédito».

Muñoz explica que el fenómeno de las remesas debe entenderse como un fenómeno que lleva un mes de adelanto. Los migrantes saben que en enero, en Guatemala, se aumentan los gastos, sobre todo por el inicio del ciclo escolar. Por esa razón, la entrada de remesas en diciembre aumenta sobre manera, ya que se enví­a para hacer frente a los gastos de enero. De hecho, las cifras lo confirman, porque en diciembre del año pasado, según cifras del Banguat, se recibió 339 millones de dólares, sensiblemente mayor a lo recibido en enero de 2008 y 2009.

SOLIDARIDAD

Por último, tanto Muñoz como Lozano enfatizan el valor de la «solidaridad» del migrante. «Si mi mamá está enferma, yo inmediatamente enví­o cien dólares para que vaya al médico, aunque tenga que pedir prestado», refiere Muñoz.

Por su parte, Lozano enfatiza que en los momentos de crisis, los migrantes entienden su papel dentro de la economí­a, y usualmente se registran alzas en los enví­os de remesas, como durante la tragedia de la tormenta tropical Stan, en donde se duplicó el número de las remesas.

Además, aunque el número de las remesas bajen un poco a nivel global, la OIM entiende que en promedio los migrantes están enviando más cada vez. Por ejemplo, en un sonde realizado hace algunos años, en promedio cada migrante enviaba 220 dólares, durante siete veces al año. En el 2008, cuando realizaron el sondeo de nuevo, cada migrante daba en cada enví­o 320 dólares, durante once veces al año, por lo que sustancialmente sí­ hay un aumento en las remesas.

Muñoz concluye esto de una mejor forma: «El amor a nuestras familias nos hace olvidarnos de nosotros mismos. Dejamos de ir a conciertos o de comprar zapatos -si es que tengo ya un par-; nos limitamos en tiempos de crisis, a fin de mandar a nuestras familias lo que necesiten», refiere categóricamente.