El alza de precios


Tal y como era de esperar, el efecto de la crisis económica mundial está afectando ya a los guatemaltecos y el perjuicio se manifiesta de manera importante en el incremento generalizado de los precios que, dada la inmovilidad salarial, se convierte simple y llanamente en una reducción de la calidad de vida de los habitantes del paí­s. Un fenómeno que recibe poca atención periodí­stica y que es el que está ahora azotando las economí­as de muchos paí­ses, es el deterioro del valor del dólar, lo que genera mayores incrementos en precios de productos como el petróleo que se cotiza mundialmente en esa divisa.


Es natural que si el dólar cada dí­a vale menos, los productos que se valoran en esa moneda tengan que subir de precio en el mercado mundial, porque ello constituye una irrefutable ley económica. Y ese deterioro de la moneda norteamericana tiene que ver fundamentalmente con los altos niveles de déficit que tiene Estados Unidos como consecuencia del desmesurado gasto que tiene que hacer diariamente para mantener la aventura bélica de Irak que, tristemente, no está afectando únicamente a los habitantes de ese paí­s en el Golfo Pérsico ni únicamente a los estadounidenses, sino que al resto del mundo por la ví­a de un alza constante en los precios.

El fenómeno conocido como «estanflación», que es la combinación de la recesión económica con altos í­ndices de inflación, es muy difí­cil de manejar porque resulta que la reducción de tasas de interés para reactivar la economí­a, por ejemplo, trae como consecuencia mayores flujos de circulante y, en consecuencia, mayor inflación. Y la inflación norteamericana está generando el deterioro de su signo monetario en proporciones que apuntan a consecuencias muy graves si no se ataja pronto la caí­da. Porque hay que recordar cómo Francia hizo añicos el patrón oro cuando demandó de los Estados Unidos que hiciera efectivo el respaldo que tení­an los billetes de dólar en poder de la República Francesa y situaciones similares pueden darse si masivamente se plantean acciones para que Estados Unidos honre el respaldo de su signo monetario.

Pero al margen de las consideraciones de economí­a mundial, lo que en verdad nos importa es la forma en que todo ello está golpeando la economí­a familiar de los guatemaltecos por ese detalle crucial que apuntamos. Aquí­ no se trata de reducir lujos o de reducir el consumo de suntuarios, porque siendo tan alto el nivel de pobreza, es decir, de gente que apenas tiene ingresos para cubrir lo indispensable, un alza tan importante en los precios se traduce en merma de la calidad de vida. Y ello sin mencionar que otro segmento importante de la población vive en condiciones de pobreza extrema y para ellos el drama es peor porque en condiciones normales están bajo la lí­nea del consumo para subsistencia y son los que más sufren el impacto del aumento generalizado de los precios.

Nadie puede ser tan insensato como para culpar al gobierno de Guatemala de esta crisis porque se trata de condiciones absolutamente fuera del control de nuestras autoridades. Ni siquiera en España, paí­s de mayor potencial económico, tiene razón el virulento Mariano Rajoy al culpar al gobierno del aumento de precios porque siendo que ese paí­s no produce petróleo, se ve golpeado por los incrementos, no digamos un paí­s como el nuestro que, pese a tener una modesta producción petrolera, regala ese recurso como lo hace con prácticamente todos los que tenemos.

El gobierno debe prepararse porque vendrá presión de los grupos sociales para mejorar los salarios. La consecuencia directa del aumento de precios es siempre la presión salarial y para dar respuesta a esa demanda sí­ que deberán estar preparados.